580 fotografías han optado al I Certamen de fotografía paisaje cultural de la Serra de Tramuntana

El próximo jueves, 30 de noviembre, se darán a conocer los ganadores en el acto de entrega de diplomas que se llevará a cabo en la finca pública de Raixa. Todas las obras permanecerán expuestas hasta finales de año.

Más de 100 fotógrafos han presentado un total de 580 fotografías en el I Certamen de fotografía del paisaje cultural de la Serra de Tramuntana, que es Patrimonio de la Humanidad. Del total de fotografías, 20 han resultado galardonadas en alguna de las 5 categorías del concurso.

Las fotografías ganadoras se darán a conocer el jueves, 30 de noviembre, en el acto de entrega de diplomas que se llevará a cabo en Raixa a partir de las 18 horas. Durante el acto, también se inaugurará la exposición con las obras ganadoras que permanecerán expuestas en una sala del edificio hasta finales de año.

Este primer certamen organizado por el Consorcio Sierra de Tramontana  con la colaboración de AFONIB (Asociación de fotógrafos de naturaleza de las Islas Baleares), tenía el objetivo de contribuir a dar a conocer todos los elementos que han forjado el paisaje único de la sierra de Tramuntana a través de la mirada de los fotógrafos .

Las cinco categorías del concurso eran: el mundo del agua, el mundo rural, la arquitectura de la Sierra, la obra civil de la Sierra y la gente de la Sierra. En cada uno de estas categorías, había un primer premio dotado con 1.000 euros y tres menciones de honor para los finalistas dotadas con 300 euros.

El paisaje cultural de la Serra de Tramuntana es un ejemplo de aprovechamiento agrícola sostenible que demuestra la convivencia armoniosa entre el hombre y el medio durante siglos. El intercambio entre las culturas musulmana y cristiana, típico de la zona mediterránea, forjó un paisaje único, reconocido como Patrimonio Mundial desde 2011.

La Sierra conserva un inmenso conjunto de bancales de cultivo construidas con muros de piedra seca , una compleja  tecnología hidráulica , una gran red de  caminos empedrados  y otros elementos etnológicos de interés.

Las posesiones, aldeas y pueblos repartidos por su territorio demuestran la adaptación de los habitantes a una orografía y condiciones ambientales difíciles aportando técnicas, edificaciones y conjuntos constructivos de gran significado patrimonial.

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