Underwater Antarctic submarine image.
Doctora Susanne Lockhart

La mayoría de la gente se sorprendería de la cantidad de especies de corales de agua fría e increíbles esponjas que habitan el fondo del océano Antártico. Como la científica que ha identificado tres cuartas partes de las comunidades del fondo marino registradas y designadas para protección especial en la Antártida, ni siquiera yo las había podido ver nunca.

Esto es, nunca las había visto en su entorno natural. Hasta ahora.

El fondo marino de este lugar tan especial alberga corales y otros animales que crean estructuras tridimensionales, proporcionando refugio para peces y hábitat para innumerables organismos. Son un elemento indispensable en un complejo ecosistema que proporciona alimento al océano Antártico y al resto de especies más grandes y más conocidas, como pingüinos, focas y ballenas.

La razón por la que en estos momentos estoy más emocionada que nunca en mis 25 años como bióloga antártica es que, esta vez, yo misma he podido visitar el fondo del mar. Después de haber realizado numerosas investigaciones sobre las profundidades de este océano único, ahora he podido ver de primera mano lo que he estado estudiando durante tantos años.

Generalmente, este tipo de investigación científica es un trabajo duro: primero escarbar en la gran cantidad de captura accidental atrapada en redes de arrastre para después clasificarla en grupos taxonómicos para su análisis, lo que supone innumerables horas de trabajo. Pero la destrucción que conlleva este método siempre me ha molestado. Y sin embargo, ahora estamos aquí, deslizándonos suavemente en un submarino de dos personas, tomando pruebas fotográficas y recogiendo algunos especímenes que podrían ser incluso especies nuevas.

La Doctora Susanne Lockhart y el piloto de submarino John Hocevar sumergiéndose en las aguas antárticas en un submarino biplaza

Era muy joven cuando empecé a obsesionarme con la vida de invertebrados marinos de la región antártica. Desde entonces, me he encontrado y estudiado algunas comunidades verdaderamente impresionantes de los fondos marinos en la Antártida y ahora me estoy aventurando a buscar otras áreas que necesitan una protección especial.

Nuestra exploración del fondo del mar ayudará a determinar áreas específicas que deberían ser una prioridad para la protección contra una flota pesquera industrial en expansión, que pone en peligro el bienestar de uno de los últimos ecosistemas marinos intactos; un océano que conecta todos los océanos.

Todas las evidencias de cualquier ‘Ecosistema Marino Vulnerable’ que encontremos en esta expedición serán presentadas a la Comisión para el Océano Antártico**. Es nuestra esperanza que el registro de estos ecosistemas respalde y fortalezca la propuesta presentada para la que se convertiría en el área marina protegida más grande del mundo.

Lirio de mar en el fondo del océano Antártico

No veo la hora de que estas propuestas de áreas marinas protegidas progresen y sean aprobadas por la Comisión para el Océano Antártico. En este empeño, los objetivos de Greenpeace y los míos propios se alinean, y me siento privilegiada de poder colaborar con su equipo.

Espero que mi sueño como científica -descender a las profundidades del océano Antártico- ayude a lograr un sueño aún mayor: ¡verlo protegido!

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