Los profesionales del Joan XXIII piden una nueva junta dispuesta a trabajar

Los profesionales del Joan XXIII piden una nueva junta dispuesta a trabajar

Hace más de cuarenta años que un grupo de personas de Inca, ante la necesidad de dar servicio a un colectivo tan vulnerable como el de las personas con discapacidad intelectual, iniciaron una acción de mejora de la calidad de vida de estas personas. El proyecto tenía un nombre que prendió a la gente de la comarca de Inca: el centro Juan XXIII.

El Patronato de Juan XXIII, entidad sin ánimo de lucro, contrató un grupo de trabajadoras y trabajadores especializados, que han visto crecer la institución, y también sus usuarios, creando con ellos unos vínculos que van mucho más allá de lo puramente profesionales. Existía una confianza mutua entre Patronato y trabajadores, lo que daba lugar a un ambiente que facilitaba el bienestar de los usuarios del centro.

Ahora bien, desde hace un tiempo, la situación ha cambiado de manera importante a Juan XXIII. El personal, a través de sus representantes laborales del Comité de Empresa, se han preocupado por:

· Una falta de proyectos de futuro
· Problemas en contrataciones de personal y en «Despidos» improcedentes y denuncias a inspección de trabajo que se han pagado con el dinero de la entidad
· Una falta de transparencia, especialmente en lo referente al estado de cuentas y comunicación de proyectos.

La respuesta del Patronato ha sido muy clara y directa: se ha iniciado una persecución de los miembros del Comité de Empresa, con acoso laboral y coacciones personales que están en proceso de juicio y una estrategia maquiavélica dirigida a sacar estos trabajadores y trabajadoras mediante una externalización de servicios, como el servicio de transporte, que supone la subrogación de 5 personas. Externalizaciones que no aseguran que los servicios puedan seguir dando con la calidad que se ha dado hasta ahora.

Existen otros precedentes de externalizaciones que no han funcionado como el servicio de limpieza que deja mucho que desear.

En la Asamblea Ordinaria de socios, celebrada el pasado día 2 de julio, ante las preguntas de los socios asistentes y la ausencia de respuesta por parte de la Junta del Patronato, quedó patente, y reconocida públicamente por parte de uno de sus miembros, la falta de competencia de esta junta, formada por familiares de usuarios, socios del Patronato y dos representantes de ayuntamientos de la Comarca, en este caso de los ayuntamientos de Lloret e Inca.

Ante la manifiesta incapacidad de la Junta para acometer los proyectos que necesita el colectivo de personas con discapacidad, los socios pidieron la disolución de la Junta, de acuerdo con los estatutos que regulan el funcionamiento de la misma. Estos determinan que en este caso se debe convocar una Asamblea Extraordinaria dentro de un determinado plazo. Pasado este plazo, esta asamblea no se ha llevado a cabo. Ni siquiera se ha convocado.

Los trabajadores y trabajadoras del centro no ven un futuro esperanzador:

· No hay proyectos de futuro que aseguren seguir dando calidad de vida a las personas con discapacidad intelectual.
· Los usuarios del centro deben ser derivados a otros centros de afuera de la comarca para, entre otros, falta de plazas en los centros ocupacionales, para no tener un servicio de ocio, programas de inserción laboral, aulas por problemas conductuales y un servicio de atención temprana totalmente colapsado.
· Las relaciones laborales entre los personal y la Junta del Patronato están rotas. No hay ningún tipo de comunicación ni confianza mutua.

La buena voluntad y profesionalidad del personal del centro ha hecho que las repercusiones sobre los usuarios pasen desapercibidas y que no se afecte el día a día.

Ahora bien, se ha llegado a una situación insostenible dicen.

Los profesionales del centro piensan que la actual Junta no tiene capacidad para resolver los problemas que afectan a la entidad.

Los profesionales del centro piensan que hace falta una Junta que esté preparada para llevar adelante los proyectos necesarios para hacer que Juan XXIII vuelva a ser una institución líder y reconocida en el mundo de la discapacidad intelectual de Mallorca.

Los profesionales del centro piensan que hace falta una nueva Junta dispuesta a trabajar, comunicarse y dejarse asesorar por los profesionales, que son los que conocen las necesidades de los usuarios, y de sus familias.

Los profesionales del centro piensan que hace falta mejorar su entidad.

Los profesionales del centro piensan que las personas con discapacidad de la comarca de Inca se merecen lo mejor.

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