No es solo abandono

No es solo abandono

La situación que los Guardia Civiles desplazados a Cataluña están padeciendo no es sólo abandono, sino que sufren un desprecio total y absoluto por parte de la Dirección General de la Guardia Civil y del Ministerio del Interior. Esto es lo que han podido constatar desde JUCIL tras la visita realizada a la Comunidad Autónoma Catalana por representantes de esta asociación, quienes han podido conocer de primera mano las condiciones en las que se encuentran.

Apartados de sus familias por tiempo indefinido, alojados en muchos casos en condiciones precarias, sometidos a jornadas laborales interminables que nadie aclara como serán compensadas, sujetos a disponibilidad permanente y, por si esto fuera poco, teniendo que adelantar dinero de sus nóminas para sufragar los gastos diarios de alojamiento y manutención en detrimento de las necesidades de sus familias. Y ello sin olvidar el acoso al que se ven sometidos en su día a día los guardias civiles que viven allí con sus familias por parte de los fanáticos de siempre que utilizan al instituto Armado como diana de su sinrazón.

Esta es la desconocida realidad con que conviven los agentes, fruto de la inoperancia y dejadez burocrática por parte de la Dirección General de la Guardia Civil y la desidia y falta de previsión por parte del Ministerio del Interior.

Los responsables de la Guardia Civil ordenan el envío de sus hombres a un servicio de duración indeterminada adelantando únicamente las dietas de alojamiento y manutención de dos semanas y, transcurrido ese tiempo, los abandonan a su suerte sin preocuparse de cubrir sus necesidades económicas.

Son sometidos, además, a jornadas maratonianas de trabajo, incumpliendo la O.G. 11/2014 de 23 de diciembre, sobre la prestación del servicio y la jornada y horario del personal de la Guardia Civil, sin ser informados en ningún momento del nuevo régimen en el que se encuentran y del que depende la compensación de estos excesos de horario laboral. Atrapados en la deficiente planificación de un dispositivo que, además de no autorizarles el disfrute de descansos, no les ha permitido tampoco intervenir, ya no solo para apoyar a sus compañeros en las duras situaciones a las que se han enfrentado, sino tan siquiera para proteger las dependencias del Cuerpo que igualmente se han visto asediadas en estos días.

La asociación JUCIL ha mostrado desde el principio su interés por aquellas circunstancias que afectan a los agentes inmersos en este operativo. Primeramente, a través de escrito dirigido el pasado día 14 de este mes al Director Adjunto Operativo interesando el sistema a emplear para la compensación de los excesos horarios y al cual se recibió respuesta el 17 del mismo mes por parte del coronel de la sección de asuntos generales del Estado Mayor, en el sentido de que no les corresponde como Asociación hacer ese tipo de reclamaciones en beneficio de los guardias civiles.

Esta misma cuestión, junto con la falta de medios y las deficiencias de los alojamientos, entre otras, fueron expuestas por el Secretario General de JUCIL en una reunión mantenida en el Director de la Guardia Civil el pasado día 21 de octubre, sin recibir respuesta alguna tampoco por su parte.

Esta realidad que, debido a las circunstancias que se están dando en Cataluña se hace más evidente, es la que diariamente viven todos los guardias civiles y desde JUCIL denuncian insistentemente.

Un muro de imposiciones y silencio amparados en la más rancia tradición militar dentro de una institución que, tras 175 años de historia, ha sabido adaptar su servicio al ciudadano a los nuevos tiempos pero que se resiste impasible a cualquier modernización en su organización interna.

*JUCIL-Sindicato Guardia Civil

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