AUGC le recuerda al Ministerio del Interior las muchas asignaturas pendientes de la seguridad vial en España

La Agrupación ha convertido su organigrama en un sinfín de comisiones de servicio fantasmas que pueblan los destinos en labores burocráticas y de conductores de los jefes, haciendo que en las unidades operativas se agraven las carencias de personal.

 

El pasado 2 de enero, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presentaba junto al director general de la DGT el balance de siniestralidad vial relativos a 2019. Unos datos positivos que, sin embargo, no deben ocultar que todavía existen muchas asignaturas pendientes en materia de seguridad vial en España.

Por ello, «desde AUGC hemos querido analizar el estado en el que la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha realizado su trabajo durante el año pasado y cómo afronta 2020«. Y es que esta especialidad La viene arrastrando una serie de deficiencias organizativas y materiales que en el año 2019 han agravado las malas condiciones laborales en las que los agentes han desarrollado sus funciones.

Por ello, la Agrupación de Tráfico ha dejado de ser una unidad atractiva para los guardias civiles convirtiéndose en una unidad donde las plantillas son cubiertas con destinos forzosos y donde aún se necesitan 1.000 agentes para suplir las carencias de personal e igualar los números de personal del año 2010.

Las políticas aplicadas en la seguridad vial, presas de las estadísticas, han hecho que los dirigentes de la Agrupación hayan abocado la investigación de los siniestros viales a un segundo plano. La modalidad de atestados ha visto cómo sus miembros prestan servicios unipersonales, dilatan el tiempo de instrucción de las diligencias y son usados en servicios extraños para un investigador (notificador de denuncias, escolta de transportes especiales, seguridad ciudadana), provocando la salida de agentes de la modalidad ante el oscuro futuro dentro de la misma, donde, cualquier destino en la Agrupación se les cierra por no ser rentables para la estadística sancionadora de la misma.

La Agrupación ha convertido su organigrama en un sinfín de comisiones de servicio fantasmas que pueblan los destinos en labores burocráticas y de conductores de los jefes, haciendo que en las unidades operativas se agraven las carencias de personal.

La visión de un  clientelismo instaurado es una tónica generalizada en el sentir de los agentes, los cuales perciben cómo el servicio al ciudadano, la vigilancia de las carreteras y los auxilios se han convertido en una quimera y donde los buenos números sancionadores sobre cualquier función netamente ligada a la seguridad vial les abre las puertas a puestos más cómodos, felicitaciones, medallas, comisiones y productividades.

Por eso desde la Coordinadora Sectorial de Tráfico de AUGC hacen un llamamiento a la DGT y al Ministerio del Interior para que el Gobierno asuma las viejas reivindicaciones de esta asociación profesional para la mejora de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, y por extensión el servicio que se presta al ciudadano más allá de focos mediáticos y estadísticas estrella.

Desde AUGC exponen las asignaturas pendientes de la seguridad vial

. Mejoras en la seguridad en el trabajo de los agentes, dotación de: chaqueta uniforme airbag para motorista, renovación de los cascos de protección que incumplan el periodo de validez del fabricante, chalecos antibala para todo el personal operativo, renovación de toda la flota de vehículos operativos con más de cinco años e inmediata dotación de prendas de uniforme con estricto cumplimento de las características marcadas por las normas UE.

.Mejoras en las condiciones laborales de los agentes, con: respeto escrupuloso del descanso de 11 horas entre servicios y prohibición de cualquier tipo de dobletes de servicio en un día natural. Aumento del descanso en periodos de fin de semana -alterno uno si uno no- de forma obligatoria. Aumento del catálogo de puestos de trabajo y modificación de las vacantes en la Agrupación para dar cobijo a guardias civiles en reserva y con pérdida de condiciones físicas para que ocupen los puestos en labores de apoyo y burocráticas. Establecimiento de la edad obligatoria para hacer uso de la motocicleta oficial como vehículo preferente en los 50 años. Aumento de la cantidad monetaria destinada al complemento de Seguridad Vial.

. Mejoras en el desarrollo de los servicios que prestan los agentes, con: no al arbitrario cierre de unidades de atestados. Aumento de la vigilancia efectiva de las carreteras (abandono del actual sistema donde se prima la estadística realizando PVAD y se deja provincias enteras sin patrullas de vigilancia) –tener en cuenta estudio Mapfre y la universidad de Sevilla-.

Racionalizar el uso de los Equipos de Atestados (dedicación a la intervención en siniestros graves e investigación) Aumento de la formación y prácticas en el desarrollo de las actividades del servicio.

Mejoras en el material de trabajo de los agentes, con: inmediata reposición de uniformidad (retraso actual de hasta cinco años) y mejora en los estándares de calidad de la misma. Dotación de ofimática, drones y programas de reconstrucción a los equipos de investigación. Dotación de lectores de chips a todas las unidades operativas. Renovación de la señalización (cambio de la actual por otra más operativa –primando el tamaño y fácil colocación-).

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