Lamentable la decisión del Gobierno encabezada por Pedro Sánchez y secundada por Grande-Marlaska de ordenar repartir mascarillas a los ciudadanos

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Parece un guion de una película de terror, no sabemos si es de serie B o Zeta, pero no puede ser más macabro y desacertado para la vida real.

1 – No solo no se dota a las FFCCS seguridad de los EPIs necesarios.
2 – Ni que se nos ignore como personal de riesgo en el ̈Procedimiento de Actuación para los servicios de PRL frente a las exposición al SARS-CoV-2 ̈ .

3 – No es solo que se nos trate como un gasto superfluo (aunque de palabra digan que no lo somos). 4 – Tampoco es que sigan sin haber elaborado protocolos operativos para el trabajo en la calle (identificaciones, cacheos, engrilletamientos, detenciones, custodias y traslados).
5 – O que desde la Secretaría de Estado de Interior o desde algunos mandos se prohíba a los funcionarios participar en homenajes a los ciudadanos o a los trabajadores que dan la cara en esta situación.

Es que además de eso, alguien en Presidencia del Gobierno, o en el Ministerio del Interior ha tenido la idea de repartir mascarillas como el que reparte invitaciones para la discoteca.

ASP (Alternativa Sindical de Policía) considera otro error mayúsculo del actual Ministro del Interior el haber asignado esa función a las FFCCS.

Lo es porque se enteran por la prensa de ese reparto y desconocen todo de esa decisión hasta el último minuto.
También porque parece ser una decisión adoptada en el último momento sin pararse a reflexionar. Porque no son personal sanitario, ni farmacéutico para desarrollar de manera correcta ese trabajo y poder responder a las posibles dudas de los ciudadanos.

Y ponen en riesgo su salud, la de los trabajadores y a las familias.

Esta situación no puede seguir así, el gobierno debe dejar de tratarnos como gasto superfluo y dejarse asesorar por el personal que está en la calle y no por el que está en los despachos.
La policía necesita otro modelo policial que refleje la realidad operativa y dejarse de planes en despachos de personas que en el mejor de los casos han dejado la calle hace una década.

Esta función claramente corresponde a las farmacias, desabastecidas de este material y cuyos empleados también están en riesgo, o a los propios centros de salud, cuya falta de medios también es conocida, no nos pongan más en riesgo, dejen de improvisar, párense a pensar y si no saben PREGUNTEN a quien sepa.

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