Regenerar playas con esta crisis es remar en la dirección equivocada

Quizás hace muchos años que las aguas de Portocolom no habían sido tan claras, pero que esto sea a costa de una crisis sanitaria y económica como la que vivimos no puede alegrar a nadie. La virulencia del Covid 19, que amenaza con miles de muertos, nos ha confinado y esto está teniendo y tendrá graves consecuencias en nuestra economía.

La llegada de esta pandemia es más leña al fuego de la crisis de múltiples caras en que vivimos. En septiembre, inesperadamente, vimos la quiebra del touroperador Thomas Cook; en enero, de repente, la borrasca Gloria, hija de un provocado cambio climático, castigó viviendas, barcas y playas; desde marzo, insospechadamente, nos ha venido a encima una crisis sanitaria y un paro económica sin precedentes.

En todo este escenario, con una temporada turística de este año que está perdida -ya hay hoteleros que no hacen cuentas abrirse, la idea que tiene el ayuntamiento de Felanitx de regenerar las playas del municipio con arena de cantera deja de ser sólo otra bestialidad ambiental, sino que estratégicamente es una mala idea, está fuera de contexto y es una huida hacia delante para seguir insistiendo en un modelo económico de absoluta dependencia del turismo. Modelo que se debe cambiar porque si falla, falla todo.

A veces, a este ayuntamiento le cuesta mucho entender algunas cosas. Este invierno, cuando era evidente que era una mala idea construir un paseo a orilla del mar, insistieron y se empeñó hasta que fue palpable que la mar no quería un paseo en la Bassa Nova.

Ahora, ante una crisis sin precedentes, con la pérdida de la temporada turística entre el confinamiento, la crisis sanitaria que vive toda Europa y con las fronteras cerradas no sabemos hasta cuando, el ayuntamiento debería estar preocupado por otras cosa y no de regenerar playas. Más cuando estas medidas se han demostrado en repetidas ocasiones inútiles, ya que en la mayoría de nuestras calas y playas son la desembocadura de los diferentes torrentes del municipio. Es necesario entender las dinámicas naturales de estos lugares. Además, este material que pretenden esparcir es muy polvoriento y cuando entra en contacto con el agua se solidifica dejando la playa con un sustrato duro y que enturbiaría mar o se depositaría sobre las praderas de posidonia.

En Portocolom, nunca había vivido tanta gente como ahora, pero aún así, vemos gran cantidad de comercios que están cerrados durante el invierno. Aquí se ha jugado prácticamente todo a una carta, la turística. Ahora sin temporada, la cantidad de personas que no harán trabajo y que, seguramente, a pesar de las ayudas, entrarán en una dinámica de endeudamiento será grande. Ahorrar es difícil cuando sólo se trabaja de temporada, con unos salarios que no son los mejores y cuando la especulación ha hecho que los precios de los alquileres cada vez sean más altos. La precariedad laboral en el sector turístico es destacable, como también lo son los beneficios de unos cuantos que hacen grandes sus bolsillos.

No es momento de gastar dinero regenerando playas para salvar una temporada que ya está perdida. Es hora de dar respuestas a las necesidades más básicas de la población que cada vez estará más ahogada por la crisis económica. Esto también puede generar puestos de trabajo. Además, la crisis del coronavirus nos ha dado una lección: los servicios públicos -entre ellos la sanidad- son esenciales y deben reforzar. La vivienda es otro asunto crítico y seguramente, para muchas familias, lo será la alimentación. En definitiva, lo que hace falta es un plan de rescate social también en el ámbito municipal.

En un segundo término, otra urgencia es repensar un nuevo modelo económico para Portocolom. Hace años que se oyen voces alertando de los peligros de la dependencia del monocultivo del turismo. Ahora los estamos probando. De esta no debe ocurrir que se empiece a plantear una estrategia para diversificar la economía. Es más necesario que nunca.

El choque que nos produce esta crisis no nos puede dejar paralizados ante políticas que no buscan salir sino seguir profundizando en ella misma. Aquí nadie tiene un cheque en blanco. La población en general está haciendo un gran esfuerzo y se está sacrificando para dar la mejor respuesta a la crisis sanitaria. Las instituciones deben saber estar a la altura del momento y esto pasa por un análisis realista de la situación y, éste, no es tiempo de rescatar playas. La gente primero.

*Plataforma Salvem Portocolom

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