«No te preocupes, la podéis vender por ebay, la ropa española se vende muy bien»

Así de claro responde una trabajadora de Jugendamt (Servicio Alemán de Asuntos Sociales) ante una madre que le dijo que le llevaría toda la ropita y otras cosas materiales y personales típicas españolas que con mucho cariño familiares y amigos le habían regalado a Leon (uno de sus hijos), a lo que les contestó » No te preocupes, la podéis vender por ebay, la ropa española se vende muy bien».

Humillante a la par que nula profesionalidad la de esta trabajadora…

Así resume esta familia su actual situación frente a las como poco «extrañas» situaciones que se van encontrando desde el nacimiento de su tercer bebé en enero de este año:

El día 5 de enero de 2020 nace nuestro tercer bebé. Un niño con un peso de 4,500 g y 57 cm de talla. Parto natural. Nació con niveles de azúcar bajo y se lo tuvieron que llevar dos horas para tratarlo. Nos dan el alta tres días después. Estando en casa, pasadas dos semanas, vimos que a Leon le salían con facilidad pequeños hematomas y tenía la piel un poco pálida. Mi marido estaba en casa y llamó a la pediatra de los niños para ver que le pasaba o si era necesario llevarlo a consulta. Nos dijo que podría ser que estuviera bajo en hierro o simplemente tenía una piel más sensible, que cambiase la marca de leche que tomaba (teníamos lactancia mixta). Así lo hicimos. El día 17 de enero, mi hermana Lidia Fernández Garrido y mi madre, Encarnación Garrido Martín llegan de España a Velbert para pasar una semana en casa y ayudarnos un poco. El día 19 de enero, nos visita un grupo de amigos de la familia (españoles residentes en Sennelager). 

“No te preocupes, la podéis vender por ebay, la ropa española se vende muy bien”

El día 28 de enero (sobre las cinco de la tarde) ingresa en el hospital Helios klinikum Niederberg GmbH por recomendación de la pediatra (esa mañana vimos que Leon tenía la pierna derecha muy hinchada y lo llevamos para que lo viese su pediatra y le hizo algunas pruebas). Ese día, por la noche, dicen que Leon tiene una infección en el riñón y que le «bajó» a la pierna. Por lo tanto, le pondrían un tratamiento y estaría en observación. Dos días después (en esos dos días le hicieron varias pruebas cuyos resultados fueron ocultados a mi marido) voy a visitar a mi hijo temprano por la mañana, y un par de médicos nos dicen que tienen que reunirse con nosotros para hablar de la situación de Leon. En esa reunión, aparte de los dos médicos y nosotros, había una pareja de mujeres trabajadoras del Jugendamt. Nos explican lo que tiene Leon (múltiples fracturas en las costillas y ambas piernas) y que nos denuncian por maltrato. Nos obligan a permanecer los cuatro en el hospital recluidos (como delincuentes) sin poder salir del hospital. Se presentó la policía criminal y nos arrinconó (yo estaba dando el pecho a mi hijo en ese momento) acusándonos de maltratadores. Al día siguiente, la policía exigió ver la casa, (no encontraron nada fuera de lo normal), por lo tanto, mi marido los acompañó mientras yo buscaba desesperada un abogado de familia con la ayuda de Pedro Riballo, trabajador del consulado español en Düsseldorf. En el hospital le hicieron pruebas a Emma para ver si era una niña maltratada o si había sido abusada sexualmente. Le hicieron fotos de tres hematomas que tenía (uno en la espalda ocasionado por una quemadura por fricción jugando en el suelo de goma de un parque con su tía Sihomara Alcántara Calero, hermana de mi marido, y los otros dos de la actividad normal de una niña inquieta, saltos, caídas, Emma es una niña muy activa que no para quieta). Encontré una abogada perteneciente al bufete de abogados que aparece en la lista de asociados del consulado. Ella aceptó nuestro caso. 

El día 6 de febrero (una semana después del ingreso de Leon) hubo un juicio en el que nuestra abogada no apareció poniendo como excusa que tenía un juicio más importante. En ese juicio, la jueza junto con el Jugendamt, nos aconseja firmar unos documentos para mandar a los niños a dos familias de acogida hasta que se solucionase el problema (si no lo hacíamos nos llevarían ante la corte y ahí nos quitarían seguramente la custodia permanente de los niños, palabras dichas por la jueza). En ese juicio se habla de lo que les había pasado a los niños, cada uno tenía su informe. En el de Emma se decía que tenía una fractura curada antigua en la clavícula, pero que por lo demás estaba perfecta. Nosotros dijimos que un par de años antes estando de visita con mi hermana Lidia Fernández Garrido en la ciudad de Sennelager (donde mi hermana trabajaba) Emma cayó de un tobogán y se hizo daño en el brazo. También había un amigo presente en ese momento y que nos acercó a un pediatra del pueblo de al lado y nos derivó a un especialista para que le hicieran unas radiografías. El Jugendamt nos dijo en el juicio que Emma no constaba en ninguna consulta médica de Schloss Neuhaus, Paderborn, insinuando que nunca la llevamos, por lo tanto, no nos creyeron. En el informe de Leon ponía las múltiples fracturas, que qué explicación dábamos a eso. Negamos que hubiese maltrato por nuestra parte, ni tampoco se nos cayó al suelo ni nada que se le parezca (andábamos con «pies de plomo» por todo lo vivido con Edurne).

Hablamos del día a día que teníamos cuando estábamos los cuatro juntos y cuando me quedaba sola con los dos. Alguna vez Emma y Leon se han quedado a solas, pero muy pocas veces e intervalos de tiempo fugaces (en el sentido de voy corriendo al baño o voy a por una gasa, lo que es una vida doméstica normal), Leon casi siempre estaba en su minicuna y algunas veces en una hamaca para bebés. Cuando llegaba la noche había veces que mi marido se quedaba con él en el salón y me despertaba para darle de comer. Hacíamos colecho la mayoría de las noches, Emma a la izquierda en su cama de 90×200 pegada a la de matrimonio de 160×200 y a su vez pegada a la maxicuna de Leon de 70×140 (La mayor parte de las noches, por comodidad, se retiraba la maxicuna hacia la pared y en su lugar poníamos la minicuna).

En algunas ocasiones mi marido ha dormido en la habitación infantil con Leon para que yo descansara, ya que, después del parto, mi ginecólogo me recomendó tres semanas de descanso porque perdí mucha sangre en el parto, (no estoy totalmente segura de sí se dijo o no esta información en el juicio). Todo esto dicho en el juicio, o al menos creo recordar que fue algo así, se sumó datos del Jugendamt aportando que esa misma mañana (día del primer juicio) el hospital llamó para decir que el traumatismo que tenía en la cabeza podría haber sido causado por maltrato (sabiendo el hospital que fue causado el día del parto). Como esas aclaraciones estaban fuera del informe que tenía la jueza en sus manos, desechó dicha información. La jueza tenía, además, un informe de la pediatra de Emma, en el que decía que las revisiones eran puntuales a excepción de una, que fue cancelada y días después realizada correctamente y que fuimos alguna vez por resfriado común y que nunca vio nada raro en la niña.

También nos preguntó la jueza por nuestra hija fallecida, cuando nació, cuando murió y la causa (Falleció en Helios Universitätsklinikum Wuppertal, hospital que pertenece a la misma compañía donde nacieron mis tres hijos y donde estuvo ingresado Leon, Helios klinikum Niederberg) . Este primer juicio terminó con nuestra firma voluntaria consintiendo que los niños fueran a familias de acogida temporal, firmando muchos documentos en lo que consentíamos también que ambos niños podían ir de vacaciones entre otras cosas que no recordamos bien y también firmamos un documento en el que consentíamos que las familias podían llevar a los niños a un perito forense para hacerle más pruebas ( nos sentimos obligados realmente porque teníamos miedo a que nos los quitaran de forma permanente).

El día 9 de febrero mi hermana Lidia Fernández Garrido y mi padre Diego Fernández Infante llegan de España a Velbert a pasar unos días y mostrar apoyo psicológico, ayuda y compañía.

El día 10 de febrero, nos obligan a mi marido y a mí, a abandonar el hospital y no volver hasta las 14.00. Ese día se llevaban a Emma con la familia de acogida. Nos enteramos por una trabajadora de la planta infantil que se quedó a cargo de Emma de que puso resistencia y que ella decía que tenía que esperar a » papá y mamá». Se fue llorando y pataleando.

Al mismo tiempo Leon seguía ingresado y no nos permitieron estar con él en el hospital. Sólo nos permitieron dos horas diarias (con eso me impidieron seguir con la lactancia materna y a las pocas semanas mi producción desapareció casi por completo). La excusa que me puso el hospital para negarme el poder quedarme con Leon ingresada y poder alimentarlo, fue que también tomaba suplemento de leche, por lo cual yo era «prescindible». En muchas ocasiones al visitarlo, lo hemos encontrado sólo en la habitación sin vigilancia (entre otras situaciones desagradables en las que se hicieron fotos). El día 17 de febrero, Sihomara Alcántara Calero, hermana de mi marido, llega al hospital para conocer a su sobrino Leon, y a pasar unos días en casa.

Durante el ingreso de Leon, varias trabajadoras del Jugendamt vinieron a casa en dos ocasiones, para ver en qué condiciones vivíamos y tomar foto de todo, armarios, habitación infantil, incluso la última vez, del contenido de nuestro frigorífico.El día 20 de febrero, vemos a nuestra hija en las oficinas del Jugendamt. Sólo una hora y fue una visita bastante traumática para los tres. No se le permitió a Emma ver ni a sus tías ni a su abuelo. En las siguientes tres semanas se nos puso excusas para ver a Emma y no nos permitieron verla. No pudimos verla hasta mucho tiempo después. 

Dieron el alta a Leon a finales del mes de febrero y sólo lo vimos una vez la siguiente semana (1 hora) y otra vez en la siguiente (1 hora, 13 de marzo). Esa fue la última vez que veríamos a Leon en mucho tiempo.

Después llegó el Covid-19 y todo se ralentizó. Nosotros sentíamos que la abogada no se comunicaba con nosotros lo suficiente, no nos cogía las llamadas ni nos contestaba a los E-mails. Decidimos en el mes de abril, buscar un nuevo abogado y en mayo nos aceptó uno. 

Peleamos para poder recibir al menos fotos de ambos niños, y conseguimos (sólo con Emma, a Leon nos lo negaron, sólo fotos) dos videollamadas semanales en el mes de abril, hasta que se convirtió en una, porque según el JUGENDAMT y la familia de acogida, Emma se hacía escuchar no haciendo caso y diciendo que quería estar con » papá y mamá», entonces, para someterla y doblegarla, la redujeron a una por semana. Un par de semanas antes de ver a Emma, empezó a asistir al kindergarten (jardín de infancia).

Siempre nos negaban las visitas a los niños por culpa del Covid-19, hasta que finalmente conseguimos ver a Emma el 19 de mayo, (tres meses desde la última vez que la vimos el 20 de febrero) pero, para ver a Leon, teníamos que esperar algo más de tiempo. El día 8 de junio, conseguimos ver a nuestro Leon (tres meses desde la última vez que lo vimos el 13 de marzo). No se nos permitió ni tocar ni besar ni coger a ninguno de los dos niños ni en esas visitas ni en las posteriores.Nuestra amiga, Nicole Mata Mendoza, nos llama un día para decirnos que el Jugendamt la llamó por teléfono preguntándoles por nosotros y que cómo se podía fiar de dejarnos estar en su casa con sus tres hijos, a lo que ella les contestó que es nuestra amiga, que confía en nosotros y que somos buenos padres.

El día 4 de junio se celebra un segundo juicio. Nuestro abogado nos preguntó si queríamos que asistiera (cosa que no entendimos muy bien) a lo que dijimos que sí, porque no sabíamos que podía pasar. Nada más entrar, teníamos preparados unos informes del Jugendamt con fecha 2 de junio, en el que se hablaba de la situación actual de los niños con comentarios como » Emma llama papá y mamá con más frecuencia a los padres de acogida» o » no prestaba mucha atención en las videollamadas», de Leon se habla de su evolución en el tiempo transcurrido y sobre los resultados negativos de la prueba osteogenesis imperfecta. En primer lugar, directamente el Jugendamt hizo la petición de quitarnos a los niños de forma permanente, (petición que hicieron varias veces durante el juicio y cancelar directamente las visitas a los niños de forma radical) a lo que la jueza rechazó en un primer momento. Aportamos un CD con las radiografías de Emma, con fecha » 28-08-2018″ (que no tiré en su momento, menos mal), en la cual se demostraba que sí le hicieron unas pruebas, y que, por tanto, si asistió a una consulta médica. La jueza nos dio información sobre el informe del Radiólogo experto junto con el médico forense, y dijo que, las fracturas de ambas piernas pudieron deberse a la infección que tenía en una de ellas. Que las fracturas de las costillas son debidas a una fuerza externa, y, por lo tanto, nos hacen responsables de ello. Nos preguntan si tenemos algo que añadir, y nosotros volvemos a decir lo mismo que en el primer juicio, negando haber maltratado a nuestro hijo y aportando dos diarios. El primero, un diario de ovulación (con test de tiras diarias agrupadas por meses), para demostrarle a la jueza que Leon fue un bebe muy querido, buscado y por el que hemos llorado mucho hasta su llegada, pues con estas palabras le dije, que él era nuestro bebé «arcoiris» (así se les llama a los bebés que nacen después de la pérdida de un bebé anterior). Y el segundo, un diario para regalar a Emma cuando cumpliese los 18 años, donde se muestra todo su primer año de vida (primer diente, primeras vacaciones, primer paso, comidas, visitas al pediatra, momentos felices, etc) con la intención de que la jueza nos conociera un poco mas. El Jugendamt comentó en el juicio que había mantenido una conversación telefónica con nuestros amigos (Héctor y Nicole, familia con tres hijos, el pequeño, con un año y medio de edad) y la jueza no hizo ningún comentario al respecto.

La jueza dice que la autopsia de Edurne no pudo aclarar la causa de la hemorragia cerebral (el Jugendamt insinuó que podía haber muerto por nuestra culpa) nuestro abogado alegó que no había ninguna prueba en la que se dijera que podría haber sido nuestra culpa. Termina la sesión diciendo que hablará con Emma una semana después, a solas, sólo con Anna (la trabajadora social que trabaja con Emma desde el día que se fue con la familia de acogida).

Desde ese día, hemos seguido en contacto con los niños semanalmente, a excepción de Leon que se lo llevaron de vacaciones casi tres semanas, tiempo en el que no nos dijeron nada de el y que fuimos ignorados por el Jugendamt en dos ocasiones en los que se mandaron dos E-mails preguntando por él.

El día 17 del mes de Julio recibimos una sentencia (nuestro abogado y nosotros esperábamos un tercer juicio) en el cual nos dicen que nos retiran la custodia de forma permanente y que los niños pasarán a familias de acogida de largo plazo por un periodo de dos años y convertible en adopción. Una de las cosas a destacar de la sentencia es, por parte del Radiólogo experto, que declara que Emma no tiene ninguna fractura antigua en la clavícula (en el informe de Emma del hospital con fecha 30 de enero ponía que sí había fractura antigua). 

Nuestro abogado recurrió la sentencia y estamos a la espera de una contestación. El Jugendamt desde hace un tiempo, no nos da ninguna información. Está previsto ver a Leon este jueves 23 de julio y una videollamada a Emma porque actualmente se encuentra de vacaciones con la familia de acogida.

Día 28 de julio. Volvemos a cambiar de abogado. Ya estamos cansados de que nos ignore. Conseguimos el documento de nuestra defensa, que él mismo nos mandó junto a la sentencia, y, con el asesoramiento de Marinella Colombo (conocida abogada italiana especializada en derecho de familia alemán, que a su vez pertenece a una asociación de abogados que luchan por la misma causa y con los que comparten información, opiniones…), sus palabras eran las mismas de siempre desde que la conocí: » Montse, esta defensa no sirve de nada. Este abogado no está haciendo nada, ni piensa hacerlo». Pues con las mismas, le pedí ayuda.

Me pasó el contacto de una abogada bastante humana y buena en el tema (no tenemos muchos recursos). Ayer hablamos con ella y nos comentó que aún no está todo perdido. Pero hubo algo que dijo que nos puso los pelos de punta, y fue que, al preguntarle si ella podía conseguir el acta clínica de los niños (la carpeta donde van todas las pruebas de las que nos acusan, radiografías, analíticas…) nos dice, basada en su experiencia como abogada, que seguramente el hospital haya mandado esos documentos a la policía criminal y que es imposible que nos los den, ni a nosotros ni a ella (igualmente va a intentarlo). Con esto se aseguran tener a las familias atadas de manos, pues sin esa acta no puedes buscar otras opiniones de expertos, médicos, peritos, radiólogos… y se reducen las posibilidades de ganar el caso.

ACLARACIONES

Desde el principio solicitamos el acta clínica de ambos niños varias veces (carpeta donde están las radiografías, fotos, analíticas y demás pruebas). Nunca nos la dieron, hasta que nos lo negaron por teléfono.

La primera abogada sólo hablamos con ella al principio para mandarle documentos. No recibimos ni información ni asesoramiento ni consejos. Le pedimos que solicitara el acta clínica de los niños y pasó del tema. No atendía nuestras llamadas (saltaba el contestador) ni contestó a nuestros E-mails.

Estamos a la espera de una llamada por parte del Consulado Español en Düsseldorf, (hablé con la secretaria y me dijo que haría una reunión el lunes con asuntos sociales y La Cónsul)

Los hematomas de los que hago referencia son: uno en la frente, del tamaño de una uña pequeña, ocasionado por dormir boca abajo y con el chupete en la frente. Otro debajo del ojo, que lo vimos en directo (4 personas) se arañó y al poco tiempo apareció un pequeño hematoma. Y dos o tres chiquitines también en la zona de las costillas (justo por donde lo coges para cambiar al bebe de un sitio a otro). El que nos hizo saltar la alarma y llamar a su pediatra fue el que le salió del arañazo, porque fue fugaz y no lo vimos normal.

El CD con las radiografías de Emma que aportamos como prueba de asistencia a un especialista no se nos ha devuelto.

Nosotros le dijimos a la Jueza en ambos juicios que estábamos dispuestos a hacer lo que nos pidieran para demostrar nuestra inocencia y poder recuperar a nuestros hijos. Siempre nos negaron todas las opcionesNo hemos tenido la opción de tener testigos en los dos juicios. Vulnerando la resolución de noviembre de 2018 del Parlamento Europeo.

En ambos juicios, en ningún momento se aportan pruebas de lo que se nos acusa. Sólo palabras e informesEn el informe del Jugendamt (que aportan ellos en el segundo juicio), se exagera en algunas cosas y se miente en otras. (tengo audios y videos de prueba).

Recibimos un comentario humillante de una de las trabajadoras del Jugendamt: le dije que le llevaría toda la ropita y otras cosas materiales y personales típicas españolas que con mucho cariño familiares y amigos le habían regalado a Leon, a lo que nos contestó » No te preocupes, la podéis vender por ebay, la ropa española se vende muy bien».

A mi hija la han obligado a hablar el alemán con la consecuencia que ha perdido todo el español, hasta tal punto que ni lo habla ni apenas entiende. No se han preocupado el reforzarla con el español, lengua materna a la que tiene derecho y con la que se relacionaba con su madre. Violando así un derecho fundamental en que también hace mención la resolución de noviembre de 2018 del parlamento europeo.

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