El pasado 4 de noviembre, miles de estudiantes de todo el país, decidieron llevar falda para demostrar que la ropa no tiene género y su rechazo a la homofobia.

Todo este movimiento se inició cuando Mikel, un influencer de las redes sociales, fue discriminado tras acudir a su centro educativo en falda. En sus redes subió varios videos donde explica la anécdota, en la que se destaca que el profesorado lo mandó al psicólogo. Fue entonces, cuando miles de jóvenes decidieron que el 4 de noviembre sería el día de llevar falda al instituto, para demostrar que un trozo de tela no tiene género.

A raíz de esto, tal y como se propuso, miles de alumnos de todo el país acudieron a clase con falda, para mostrar el máximo apoyo y poner fin a la discrimación de género, sin importarles la opinión del resto.

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