Mentirte se enmarca en la creencia de que nadie     
         se habrá dado cuenta de que lo has hecho...    
         de que a ninguno le importa,     
         pero te equivocas.       
         Una tarde estaba sentado en un banco, mirando pasar en el espacio     
         y el tiempo a calladas sombras andando entre las hojas,     
         junto a mí sentada estaba Doña Marta,    
         así dijo llamarse, al presentarse,    
         sin conocerme de nada.       
         Empezó su discurso al transcurrir en las ramblas una elegante mujer...     
         "mire usted, ahí va, pintada, toda maquillada,     
         hasta tal punto, que te preguntas,     
         si debajo tanto carmín y laca     
         quedará tal vez un alma..."       
         Al poco, "...y que decir de Don Paco, gran peluquero, antes afamado,     
         perdió todo, condición y trabajo, por tener vicios...    
         de moda social con mal apaño,     
         como por ejemplo ese...     
         polvo blanco".       
         Siguió con la siguiente "...Ohhhh, Teresa, la funcionaria, ha engordado estas fiestas, más de lo que estaba, pero ella sigue vistiendo    
         vestidos que muestran... más que marcas,    
         con tacones altos y corta falda     
         ¿no ve que mal anda?".       
         Por un momento quise levantarme y marcharme a otra lugar...     
         por un instante pensé que era una típica cotilla de plaza,    
         pero entonces la miré a los ojos y vi a Marta, sola,    
         entonces, me contó que lo había perdido todo...    
         vivía en un conocido albergue de la zona,    
         la dejó su pareja hace 15 años por otra,    
         mas joven, elegante y maquillada,     
         dice ella "una trepa funcionaria"    
         que le robó marido...     
         y su alma.       
         Entonces me quedé sentado, como si de un terapeuta se tratara,    
         escuchando a Doña Marta exhalar su sufrimiento, entendí    
         que ella no era consciente de la trampa     
         que es mentirnos a nosotros mismos...    
         al no superar el dolor del pasado     
         éste se reescribe en lo que     
         vemos, pensamos     
         y hablamos.       
         Al rato, de mi bolsillo saqué con sigilo un billete de 10 euros...       
         - Marta, creo que se le ha caído esto...       
         Sonrió y lo cogió.       
         - Me voy, me esperan, adiós.       
         No dijo palabra, sólo un    
         gesto con la mano    
         de despedida.       
         Mientras me iba,    
         pensaba....        
         La mayoría de personas se quedan en la superficie de los discursos    
         se centran en lo poco que los demás dicen,     
         pero no en lo mucho que expresan...     
         por eso quiero que sepas,    
         que a mi, quien creas o    
         quiera que seas,    
         amiga del     
         futuro...       
         sí me importas.

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