Alejandro Gaviria, desde ya, fuerte contendor a la presidencia de Colombia 2022

“La única victoria que vale la pena es la que se hace sin palabras violentas”

Alejandro Gaviria

Es una de las frases mencionadas en su discurso “Colombia tiene futuro”, video publicado por la Revista Semana el 27 de agosto pasado, aparece con el siguiente vínculo en Youtube: (https://youtu.be/EZCKdt_ZWsE)

No soy periodista y tampoco analista política, hablo desde mi perspectiva como una ciudadana más en Colombia que ha visto con frustración cómo las ilusiones por el cambio son truncadas cada vez que elegimos el candidato presidencial que llena en parte las expectativas para el mejoramiento del país. Sin embargo, y a pesar de todas las promesas en el papel y en los discursos de los diferentes candidatos electos a presidencias pasadas, la realidad del desempeño de las funciones tanto presidenciales como ministeriales y de ahí hacia abajo ha sido un tanto nefasta por todos los escándalos de corrupción en variados ámbitos de los poderes públicos. 

Desde hace décadas el discurso político ha perdido credibilidad. Los expresidentes Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos se sacan continuamente los trapitos al sol mediante un lenguaje que apunta más hacia el rencor, el odio, la condena en contraposición a lo que debería ser el mejoramiento continuo sobre la base del error. 

No es gratuito que en este momento político del país el discurso esté teñido de residuos que salen a la luz salpicados del proceso 8000, de financiamientos por el narcotráfico, de complicidad con el paramilitarismo, de desfalcos en las obras de infraestructura o de sobornos de la multinacional Odebrecht, entre otros, y de tantos otros episodios que dejan solo incertidumbre y desesperanza en los colombianos de bien. 

¿De qué sirven las críticas y los señalamientos?, ¿De qué sirven las opiniones de los expresidentes si no van en busca de un mejoramiento, si no se aplica la experiencia para corregir y seguir adelante?, ¿De qué sirven los discursos engañosos e incendiarios de algunos que han querido acariciar la presidencia como Gustavo Petro? Los colombianos estamos al límite, ese ambiente político se siente en las calles, hay más polarización en los ciudadanos y tristemente se da por píldoras tiradas al aire en los diferentes medios de comunicación, píldoras gatilleras diría yo.

No tengo filiación política alguna, pero siento el deber moral de escribir sobre Alejandro Gaviria, a quien tuve la oportunidad de ver en la presentación de su libro “Siquiera tenemos las palabras” en la Biblioteca pública Ramón Correa Mejía de Pereira (2019). Mi impresión fue de admiración por un académico brillante que respondió con autoridad y conocimiento a las preguntas capciosas de los estudiantes y docentes en el aforo lleno del recinto.

Alejandro Gaviria renunció a su cargo de rector de la Universidad de los Andes de Bogotá para presentarse a la contienda electoral, ya tiene el aval de la Registraduría Nacional del Estado Civil para comenzar por la recolección de las firmas necesarias para legitimar su candidatura a la presidencia, la que registró con el movimiento o eslogan antes mencionado: “Colombia tiene futuro”.

Puedo decir que Gaviria es el candidato esperado por muchos en el país, porque no tiene “adherencias” políticas, aunque sí ha sido objeto de “guiños” políticos de varios partidos. Ha sido un funcionario público independiente, se define como perteneciente a un Centro político el cual quiere unificar y en el que se encuentran algunas personalidades como Sergio Fajardo o Juan Manuel Galán. Aclaro que no es Centro democrático del cual hace parte el actual presidente Iván Duque y del cual puede ser Óscar Iván Zuluaga uno de los precandidatos.

Considero que Alejandro Gaviria tiene la formación académica, la experiencia y el conocimiento necesarios para convertirse en un fuerte candidato a la Presidencia de la República de Colombia. Es ingeniero civil, economista, humanista y ha sido columnista de opinión. En su recorrido profesional ha desempeñado varios cargos públicos y privados, entre ellos, la subdirección del Departamento Nacional de Planeación, subdirector de Fedesarrollo e investigador del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, gran conocedor de los problemas sociales del país gracias a sus investigaciones y recorrido por Colombia. También fue Ministro de Salud y Protección Social en el Gobierno de Juan Manuel Santos, se desempeñó desde 2019 y hasta agosto 27 como rector de la Universidad de los Andes y ha sido merecedor de varios premios en sus oficios de docencia universitaria y periodismo.

Creo en Gaviria por su lenguaje respetuoso, ético y constructivo. Su visión de la política incluye tres aspectos fundamentales: respeto como principio, emprendimiento de la gente y la lucha contra la acumulación del poder o contra los poderes paralizantes, como lo explica en su discurso. Doy mi voto de fe y esperanza para Alejandro Gaviria desde su pensamiento académico, desde su planteamiento que incluye 60 puntos para mejorar el país y desde su discurso que no difama, que no juzga y que se dirige hacia la tolerancia y el diálogo como debería ser siempre. 

Los invito a conocer más de Alejandro Gaviria a través de las numerosas entrevistas que ha concedido para muchos medios en el país antes y después de su pretensión presidencial.

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