Carta anónima dirigida a los políticos que “nos representan”

El sábado por la noche una familiar se puso realmente mala, como años no recordaba.

Llegamos a urgencias sobre las 21h. El dolor que tenía le hacía retorcerse, era imposible. El resto de pacientes se solidarizaron con ella. Nadie entendía que la tuvieran en la sala de espera de semejante manera.

Todos empezaron a decir que a ellos les daba igual esperar media hora más, que se le notaba que estaba sufriendo que si los llamaban a ellos, entrara ella primero (gracias a esos otros pacientes). En nuestra desesperación, tuvimos que ir cuatro veces al control, ellos nos decían que no podían hacer nada.

Dos veces nos pasaron también por la enfermera, a lo que nos dijeron que estábamos en prioridad roja, es decir urgencia máxima, pero que dependía del médico. Vimos que el tiempo pasaba y que los médicos no llamaban, hasta que en un momento máximo de desesperación fuimos abriendo puerta por puerta para que un médico nos atendiera.

Nuestra sorpresa fue QUE TODAS LAS PUERTAS ESTABAN VACÍAS. NO HABÍA MÉDICOS. Seguimos esperando, no llamaban pacientes. En un momento puntual llamaron a una paciente a lo que yo me adelanté corriendo y entre y le dije a la médico que mi familiar no podía más que se retorcía del dolor. La respuesta de la médica fue “YO LLEVO AQUÍ 24H SEGUIDAS Y MÁS NO PUEDO HACER. QUEJAROS AL GOVERN”.

A lo que seguimos fuera esperando.

Por fin, sobre las 00:30 (tres horas y media después, prioridad 1), nos llamaron. En esos momentos de rabia, amargura e incredulidad por no haber médicos, pensé en el dichoso catalán, pero seguido pensé que a Armengol y a su equipo no me los imagino en las urgencias de Son Llatzer un sábado a la 1 de la madrugada, sino sinceramente no creo que permitieran esto.

La sanidad PÚBLICA Balear ha tocado fondo. 

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