“CIUTADANS DE CATALUNYA… JA SÓC AQUÍ”

“CIUTADANS DE CATALUNYA… JA SÓC AQUÍ”

Seis sencillas palabras para capitalizar un sentimiento. Esta expresión fue pronunciada el 23 de Octubre de 1.977 por Josep Tarradellas i Joan desde el balcón principal del Palau de la Generalitat de Catalunya ante más de un millón de ciudadanos que acudieron a la plaza de Sant Jaume en Barcelona para dar la bienvenida al hombre que apartado de su tierra permaneció en el exilio desde 1.939 hasta el citado 1.977, 38 años de un predicamento de añoranzas desde su retirada de la vida pública, de mal vivir en un campo de concentración francés propiciado por los lebreles nazis de la Gestapo consiguiendo escapar y huir hasta México en donde un grupo de otros exilados pertenecientes al partido que fundara con Francesc Macià y Lluís Companys con la denominación de Esquerra Republicana de Catalunya, en 1.954 le eligieron de nuevo Presidente de la Generalitat en el exilio.

Y ¿a qué viene el desenterrar el recuerdo de un político que fue santo y seña de la transición democrática española? A mi, que tuve el digno honor de conocerle personalmente y departir con él en su despacho del palacio del gobierno catalán, podría haberme influido aquellas palabras en su audiencia, pero también porque tuve la oportunidad de conocer y enterarme de quien era y que quería en el futuro para la tierra que le vio nacer un 10 de Junio de 1.899 en Cervelló, población de la comarca del Baix Llobregat, éste año se han cumplido 122 y un mes de su nacimiento, y finalmente para que podamos establecer una comparación de aquel Presidente que fue Tarradellas y los actuales dirigentes del partido con quien cumplió con su fundación.

En aquel discurso del “Ja sóc aquí” dijo también: “¡Porque yo también quiero el Estatut!. Ya estoy aquí, para compartir vuestras penas, vuestros sacrificios y vuestras alegrías por Catalunya. Ya estoy aquí, para trabajar con vosotros por una Catalunya próspera, democrática y llena de libertad”. Y tres días antes, el 20 de Octubre el periódico ABC publicaba una conversación periodística mantenida con Pilar Urbano en la que dejaba bien claro cual era su pensamiento con expresiones como esta: “…¿Qué hora es? ¿Las doce? Quizá no sea todavía el Presidente de la Generalitat. Le hablo aún como un español exilado. No pienso en el regreso ni en el recibimiento. Ese no es mi problema. Ahora pienso solo en el trabajo y la responsabilidad que voy a asumir… Yo no vuelvo a Barcelona para pasear ni para ir al fútbol. No. Vuelvo para trabajar por Catalunya y para España”.

Veamos la diferencia de la calidad en materia política de los destripaterrones en que han convertido Esquerra Republicana de Catalunya los ideólogos de “España nos roba”. Y ya no hablemos del valiente Mariscal de Waterloo.

Desde ese mismo balcón el por entonces Presidente Lluís Companys declaró la República Catalana en 1.934 y cuyo sueño duró escasamente media jornada del día. Bien igual que hizo el prófugo tras el pleno del Parlament celebrado en octubre de 2017, la “Declaración unilateral de la independencia” solo que no se atrevió a salir al balcón, y un par de horas después de esa declaración el propio Puigdemont se desdecía de ella. Por cierto Lluís Companys nunca mantuvo una relación aceptable con Tarradellas hasta el punto de dimitirlo de todos los cargos que ocupaba en el gobierno y acabó por expulsarlo de su propio partido.

Por eso admiro al President Tarradellas, porque trabajar por Catalunya y para España no es precisamente lo que estos políticos de vía muerta están propugnando.

Y los pancatalanistas que residen en el antiguo Reino de Mallorques andan peleándose por defender lo de los países catalanes.

En una visita a Catalunya del Presidente Albertí por expresa invitación de Tarradellas, al finalizar la misma y en la despedida en el Aeropuerto, en una rueda de prensa improvisada le preguntaron como veía aquello de los países catalanes, respondiendo sin que le temblara la voz, que esa expresión no tenía ningún sentido porque Valencia y Baleares son comunidades independientes que deben luchar por defender y mantener sus propios intereses, y que desde esa perspectiva cabían los pactos y el entendimiento porque eran comunidades muy cercanas.

Un poco de hemeroteca no les iría mal para no prostituir la historia con mentiras inconfesables

A sangre y fuego, El Rey de Aragón Pedro IV “el Ceremonioso” finiquitó el reino de Mallorques que había sido consignado por el Conquistador, en una batalla en Llucmajor en la qué murió Jaime III y herido de gravedad su hijo Jaime IV. Así los del Condado de Barcelona anexionaron un territorio que nunca les correspondió.

Ahora van diciendo que Tarradellas nunca debió dirigirse a los ciudadanos de Cataluña sino a los catalanes por derechos de nacimiento. Así son de mezquinos. Josep Tarradellas i Joan estuvo siempre dispuesto a trabajar por Catalunya y para España mientras que estos delincuentes no están dispuestos a hacerlo porque, entre otras razones, lo de trabajar les viene grande.

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