Constitucionalismo revolucionario

Resulta bastante relevante que el tema principal de la campaña electoral en las pasadas elecciones de Andalucía fuera el problema con Cataluña, resulta relevante ya no por los cientos de kilómetros que separan esas dos Comunidades Autónomas, sino porque ese tema se ha convertido en un coladero de votos por parte de los partidos de centro derecha españoles.

Nos hemos estancado con el monotema, como si no hubiera temas más importantes que el independentismo. Muchos se olvidan de que la mayoría de españoles no saldrán con la bandera de España para ir a una manifestación, se olvidan de que, en muchas ocasiones, somos una fábrica de crear independentistas cuando, sin ton ni son, apostamos por la aplicación del artículo 155 en Cataluña cuando el títere de Puigdemont, de momento, no se ha saltado ninguna ley. Hemos convertido este artículo de nuestra Carta Magna en la principal arma electoral.

Nadie niega que lo sucedido en Cataluña ha sido un golpe de estado contra nuestro estado de derecho y nuestro ordenamiento constitucional. Debido a eso, en Madrid ya se está celebrando un juicio para esclarecer y tomar responsabilidades a los instigadores y ejecutores de este golpe contra nuestra democracia y nuestras libertades.

La responsabilidad de la sociedad civil debe ser ampliar la base de los militantes de este digno movimiento. No podemos patrimonializar la bandera de España. Nuestra manera no sólo pertenece a los que reivindicamos todos estos valores. Los independentistas, los catalanistas, los nacionalistas, los republicanos, los comunistas y un largo etcétera, también son españoles, tan españoles como nosotros, y nuestro deber es hacerles partícipes de esto.

No podemos seguir arengando proclamas guerracivilistas contra los catalanes o contra los vascos. Debemos reivindicar, proteger y dignificar la diversidad cultural y lingüística de nuestra nación. Todos somos españoles, desde Finisterre hasta Mahón.

La Marca España es mucho más que la tortilla de patatas, los toros, la siesta y las sevillanas. La Marca España, nuestro país, son los castellers, las fallas, el frontón, los boleros, las jotas y los San Fermines. Debemos estar orgullosos de nuestras lenguas. El catalán, el balear, el valenciano, el euskera y el gallego son lenguas tan españolas como el propio castellano. No por hablar en mallorquín soy menos español, como tampoco soy menos mallorquín por hablar en castellano.
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