Cuando el “no a todo” no vale

Recientemente hemos visto que, por fin, llegaba a Mallorca el primer crucero tras 15 meses de inactividad muy duros. El Mein Schiff 2 atracaba en el puerto de Palma aplicando estrictos protocolos con el fin de garantizar la seguridad no solo de sus pasajeros y de sus tripulantes, sino del propio puerto de destino.

Su llegada y la reactivación que debe suponer es una buena noticia, que ayudará a contribuir a esa tan ansiada recuperación que tanto anhelamos, porque desgraciadamente Baleares se enfrenta a la peor crisis económica de su historia.

No podemos olvidar que no habrá reactivación económica si no hay reactivación del turismo. Baleares tiene una fuerte dependencia del turismo, que representa el 45,5% de su Producto Interior Bruto (PIB), según el último informe Impactur Baleares elaborado por Exceltur con datos de 2013.

Si no recuperamos la economía -y recordemos que Baleares es la comunidad autónoma donde más cae el PIB, en torno al 26%- todos aquellos que se creen inmunes y que piensan que a ellos no les afectará acabarán dándose cuenta que no es así, que la economía en esta isla es circular y que si el principal motor no funciona todo acabará resintiéndose.

Esta pandemia nos ha enseñado a todos que TURISMO SOMOS TODOS, y que basta mirar a tu alrededor para darte cuenta de que un familiar, un vecino o un amigo tienen serias dificultades para llegar a fin de mes. Ese sector de la sociedad, el que hoy pide a gritos poder volver a recuperar su trabajo -ese derecho fundamental que todos tenemos y que es lo que se está reivindicando-, pide también que se deje de demonizar con falsas premisas a un sector del que dependen miles de puestos de trabajo. Sector que además ha hecho un esfuerzo titánico para desarrollar unos procedimientos sanitarios que a día de hoy han demostrado ser los más seguros que existen.

Pero mientras tanto, los de siempre deciden seguir con su cruzada, que por cierto no se inicia y no finalizará con los cruceros, no nos engañemos; es la cruzada de los que les sobra el turismo, de los que no les gusta que los demás tengan el derecho de visitarnos, así como nosotros tenemos también el derecho de ir como turistas donde queramos, al igual que ellos mismos habrán sido turistas en algún lugar del mundo, y a los que presupongo les habrá gustado ser bien recibidos y no tener esa sensación que ellos fomentan de que “aquí sobramos y no nos quieren”.

Son los de tirar por tierra toda la labor de los que nos empeñamos por realizar un trabajo que permita que se perciba a Baleares como un destino amigable. Los que olvidan que todos de una manera u otra todos vivimos del turismo. Y con esto no quiero decir que tenga que haber barra libre para el turismo, sino que es importante que planifiquemos bien y que tengamos en cuenta que por muy maravillosa que sea Mallorca, que lo es, hay competencia trabajando para que los turistas no vengan aquí y vayan a sus destinos. Es importante que el turista sepa que es bien recibido, porque está en juego la subsistencia de muchas familias.

Los que lanzan consignas alarmistas contra los cruceros, y las repiten una y otra vez, tiran de ideología y de slóganes pero obvian los argumentos científicos. Ignoran aquellos estudios que no les convienen, aquellos que no se basan en suposiciones, opiniones o percepciones, aquellos que se elaboran con modelos matemáticos, aquellos que, como el estudio de la Universidad Rovira i Virgili que dice que un crucero representa 1.3 microgramos a la bolsa de aire sucio y cifra su impacto en un 3% de la contaminación total de Barcelona. Por poner un ejemplo.

O el desarrollado por la propia UIB en Baleares en 2018, sobre el impacto de los cruceros en el puerto de Palma, y que cifró que el aporte de partículas PM10 o inhalables (partículas en suspensión de tamaño entre 2.5 y 10 micrómetros de diámetro) es solo del 0,26.

Los que ni ven ni quieren ver las inversiones de las navieras en sostenibilidad y medio ambiente, los que clasifican de operación maquillaje el uso de nuevos combustibles más respetuosos con el medio ambiente como el GNL (gas natural licuado) y que aunque ellos lo nieguen, barcos que visitan numerosas veces nuestros puertos como el Costa Smeralda o el Aida Nova sí utilizan.

Los que no tienen en cuenta que solo 14 puertos en el mundo están adaptados para que los barcos de crucero puedan conectarse a la red eléctrica en tierra y aun así siguen invirtiendo para que sus barcos tecnológicamente puedan hacerlo.

Los que los acusan de riesgo de sanitario, cuando ellos mismos son incapaces de guardar las más mínimas y esenciales medidas de seguridad en sus comparecencias. Ya no hablo de que aplicaran los protocolos que las navieras exigen, porque si al menos los conocieran creo que jamás se hubieran atrevido a hacer ese tipo de afirmaciones, a menos que tras ellas se siga ocultando ese afan de demonizar a toda costa a los cruceros.

En Mallorca luchamos por un modelo de turismo de calidad, y lo tenemos delante y no conseguimos verlo, un turista que además de no consumir territorio ni recursos demanda productos culturales, es turismo familiar y tiene un alto poder adquisitivo.

Si queremos ese turismo de calidad, la apuesta es segura y es el turismo de cruceros, eso que nos vendieron que no gastaban, y ahora nos rasgamos las vestiduras porque el protocolo fue demasiado estricto y no permitió una libre circulación de los pasajeros por los comercios de la isla, sabéis lo que hubiera pasado si hubiera sido así, probablemente los de siempre dirían que nos han puesto en riesgo, cuando nada mas lejos de la realidad.

También me gustaría aclarar que sí pudieron entrar en comercios, pero era responsabilidad nuestra evaluar las condiciones del local una vez que el cliente manifestaba su deseo de adquirir alguna cosa y nos indicaba el lugar elegido para ello. Por supuesto a todos nos gustaría que volviera a ser como antes, pero en estos momentos las medidas sanitarias son las que marcan el paso, y en el caso de los cruceros a las medidas sanitarias hay que sumar la presión mediática ejercida por los del “no a todo”.

Y por último, quiero agradecer al conseller de Turismo del Govern balear, el Sr Negueruela, su presencia en el puerto para demostrar la importancia de reactivar la industria de los cruceros, por lanzar inputs positivos tan necesarios en estos momentos, y por poner en valor la transversalidad de la industria, porque con sus declaraciones no solo apoya al sector de cruceros, está apoyando el trabajo de muchísimas familias y está defendiendo a los ciudadanos y su derecho a trabajar.

Tenemos un gran reto delante de nosotros y debemos alcanzarlo por consenso, y para ello, debe hacerse con todos los sectores y en positivo.

Nuestro reto es gestionar el turismo de cruceros, mejorarlo, no prohibirlo o limitarlo. Y demostrar porque Baleares es la cuna del turismo, y que ese liderazgo que tenemos nos lo hemos ganado con trabajo, con profesionalidad y con la gestión que siempre ha sido nuestro fuerte, y esta vez no será menos.

Tanto las compañías de cruceros como los sectores que trabajamos con el turismo somos los primeros que queremos que el crucerista tenga una experiencia positiva cuando visita la isla, y también que el turismo sea una experiencia positiva para los residentes. Es en eso en lo que debemos esforzarnos, en mejorar la experiencia para todos.

Alex Fraile

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