Dejar de mentirte a ti mismo…

Dejar de mentirte a ti mismo…

Dime cómo entiendes las cosas y te diré en qué te «mientes»… pues es la mentira, en última instancia, la expresión contraria de lo que uno siente o piensa realmente.

¿Puede ser una mentira una verdad mal entendida?

¿una interpretación sesgada?

o…

¿una verdad con una intención desviada?

¿Pueden las mentiras ser el signo de una psicopatía o sociopatía? cuando son un objetivo el serlas, ingeniadas para cumplir un engaño o mala intención… como cuando ves la fotografía de la hamburguesa en un MCDonalds y la comparas con la aplastada y deforme que te entregan sobrecargada de glutamatomonosódico para engañar tus sentidos y hacerte adicto a la comida basura… ¿quién es más mentiroso? ¿el que te la vende o el que se la come llevando a sus hijos que no tienen capacidad discriminatoria de ello?

¿Puede ser una profesión? cuando se actúa para conseguir un beneficio económico o social… como cuando eres un experto en neuromárketing… y generas «necesidades» de cosas que no necesitaba nadie para esclavizarlas en un frenético sistema consumista.

¿Puede haber mentiras tan evidentes que se convierten en originales formas de decir la verdad, tanto que no se perciben como tales?

¿Pueden ser verdades fuera de su momento? con fecha de caducidad… como cuando el que creías el amor de tu vida te decía te prometo que te amaré siempre, nunca te dejaré, después de ti no habrá … en ese momento así lo sentía… y en este ya no… pero me lo prometiste… ¿me mentiste?

¿Puede ser un desacuerdo entre verdades? ya que la verdad es tal porque unos se ponen de acuerdo en que algo lo sea… aunque haya otros que acuerden lo contrario… incluso se autoconvencen tanto que llegan a matarse entre ellos. Llega un punto en que son tantos los factores que determinan la imposibilidad del análisis completo de una simple verdad que…

¿Puede ésta acabar convirtiéndose en una mentira basada en «hechos reales»?

Tantos «puede»… como verdades y mentiras evidentes.

No es una cuestión de «verdad» o «mentira»: se trata de ser coherente entre lo que piensas, sientes y haces buscando el equilibrio entre tu beneficio personal, el bien de los demás y el respeto a la naturaleza.

Acercarse a la verdad y al respeto propio y mutuo es empezar por dejar de mentirte a ti mismo.

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