El COPIB incide en la necesidad de proporcionar medidas de apoyo psicológico para los miles de supervivientes del suicidio en Baleares

La OMS estima que por cada persona que se suicida seis más se ven afectadas, aunque estudios recientes señalan que podrían ser entre 15 y 30 las personas afectadas directamente y 135 indirectamente, ya sea en el ámbito familiar, escolar, laboral o social. Atendiendo a las cifras más conservadoras, los 930 suicidios registrados en la última década en Baleares habrían dejado a más de 5.500 personas afectadas directamente por la muerte de un familiar o un ser querido.

Coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional del Superviviente del Suicidio, el sábado 20 de noviembre, el Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB) subraya la importancia de recordar a todas esas personas y proporcionarles medidas de apoyo psicológico que favorezcan su recuperación.

La coordinadora del Grupo de Trabajo de Investigación, Prevención y Asistencia a la conducta suicida del COPIB, Jennifer Prata, destaca que la última estadística disponible de 2020 registró en nuestra comunidad autónoma 87 muertes por suicidio, por lo que estaríamos hablando de más de 522 supervivientes del suicidio solo en el último año. Eso sin tener en cuenta que se estima que la cifra real de suicidios que se producen en nuestra comunidad, en grado de tentativa y consumados, podría duplicar fácilmente los datos registrados, por lo que estaríamos hablando de aproximadamente unmillar de supervivientes del suicidio en nuestro archipiélago.

Prata explica que el impacto psicológico que la pérdida traumática de una persona puede ocasionar en su entorno familiar y social no se puede menospreciar. “Ofrecer apoyo a los supervivientes del suicido, familiares y amigos, es fundamental para que puedan superar un duelo más difícil de elaborar por las características que lleva esta muerte, donde la culpa, el estigma y la incomprensión del entorno hace más difícil el proceso”, señala.

Desde el COPIB consideran que, si bien las principales estrategias de la administración tienen que estar enfocadas en la prevención y en el tratamiento de la conducta suicida, cabe profundizar y plantear soluciones y medidas de apoyo psicológico para los supervivientes. “Hablamos de atender las necesidades de estas personas dotando al sistema asistencial de los recursos psicológicos adecuados, pero también hablamos de formar a profesionales que puedan atender las necesidades de estas personas, de disponer de herramientas válidas para actuar en el duelo por suicidio, de hacer corresponsables a las instituciones sanitarias y sociales, influyendo, a la larga, en el conjunto de toda la sociedad, pues en el fondo, la dificultad de poder intervenir en el suicidio y con los supervivientes no es más que la lucha por dejar de ver como un tabú esta realidad”, concluyen.

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