EL “LEVIATHAN”, DE LECTURA OBLIGADA PARA EL DÚO IGLESIAS-GARZÓN

EL “LEVIATHAN”, DE LECTURA OBLIGADA PARA EL DÚO IGLESIAS-GARZÓN

Digamos que lo hago a guisa de brevísima sipnosis para resumir que el Leviathan explica la relación entre el hombre y el Estado mediante un pacto consensuado entre mandado y mandatario.

Y esto lo publicó en el año 1.651 Thomas Hobbes, filósofo y político inglés del siglo XVII quien se inspiró en la base de la moderna concepción de unas pensadas ciencias políticas y la evolución del derecho social. Parece como si éste auténtico tratado del comportamiento entre las dos partes que cohabitan en el desarrollo del pensamiento y la acción del ser humano, debían seguir un pacto responsable que generara el bienestar de los afectados, y que su concepción materialista fuera promulgada en el ayer cercano de los tiempos, Sin embargo han transcurrido 370 años desde que el pensador británico lanzara al mundo su “Leviathan or The Mater, Forme and Power of a Commonwealth Ecclesiasticall and Civil”

Para todo aquel libre pensador que indague hasta llegar a lo más profundo de esa cohabitación a la que antes me refería, gustará de hurgar en los entresijos del comportamiento humano que llega a asumir por propio convencimiento que el gobierno de un Estado es una figura terrorífica pero necesaria para hacer que predomine una cierta paz y orden necesarias para que la civilización progrese. El gobierno pues siempre será una consecuencia del Estado.

El tal Iglesias que es quien habla siempre en clave comunista relegando al olvido a los postulados del excelente político Julio Anguita, es un personaje ubicado en un tiempo que por pasado y para él no fue mejor. Es la versión paupérrima de la democracia implantaba en el Imperio Romano, en el que los gobernantes axfisiaban a su pueblo mientras el propio Senado acabara con la vida del César de turno.

Vean a éste proletario de vía estrecha que en una conferencia sentado con una pancarta detrás en la que aparecía una foto de Mariano Rajoy decía textualmente lo que sigue:

“…cuando acabemos esta charla, en lugar de mariconadas del teatro nos vamos de cacería a Segovia a aplicar la justicia proletaria que es lo que se merecen unos cuantos”. Y éste aprendiz de político, ¿es lo que enseñaba cuando daba clases de no sé que materia en Políticas de la Universidad en la que nunca obtuvo una plaza ganada por oposición? Pero sí aprendió de los comunistas que daban el paseíllo a los políticos que no eran de su cuerda hasta las tapias del cementerio durante la vigencia de la segunda República. Negacionistas de la democracia como proclamaba Largo Caballero, o ladrones como Negrin que entregó el oro que atesoraba el Banco de España a Alexander Orlov, espía de Iósif Vissariónovich Dzhugsahvili, quien a su vez lo embarcó en el puerto de Cartagena con destino a Odesa en el Mar Negro son el referente de aquellos “psoeistas” en un gobierno de comunistas. Por cierto, el camarada Orlov falleció en 1.973 en su retiro en Cleveland (EEUU) de muerte natural.

¿Y quien era el camarada Vissariónovich? Alguien al que supuestamente no le gustó su apellido y lo sustituyó por el de Stalin. ¿Joseph Stalin? Sí, aquel que ha cimentado su historia sobre más de 20 millones de personas muertas directa o indirectamente, a través del hambre, los campos de trabajos forzados, la colectivización y las ejecuciones, según sentencia el canal Historia y los fondos de biblioteca que aún se alimentan. De ese infortunado personaje de cartón piedra, debió aprender el tal Iglesias aquello de ir de cacería a Segovia en busca de seres humanos. De aquel asesino aprendió, según las propias palabras stalinistas: “La violencia es el único medio de lucha, y la sangre el carburante de la historia”, y cuando movió su putrefacto bigote para certificar que “la muerte de un hombre es una tragedia, la de millones solo una estadística”. Jamás le movió hacer algo positivo para su pueblo para no tener que esperar ningún agradecimiento, porque según afirmaba: “La gratitud es una enfermedad que sufren los perros”. O cuando preguntaba a cualquiera de sus interlocutores… “¿Dios está de tu parte? ¿Él es un conservador? El diablo está de mi parte y es un buen comunista”

Y leído esto, ¿creemos que nos vale la pena que nos gobierne gente de esta calaña? ¿De verdad queremos tejer una tercera República con estos mimbres? Créame Iglesias Turrión, que paso de una segunda gesta protagonizada en Paracuellos del Jarama.

Y para cerrar aquella frase que deslizó sin ningún recato en una charla con el título de Organizando la Resistencia: “Hay gente que va a morir de viejo porque tienen una edad que con setenta y pico pues durará lo que dure como Anguita, porque hay mucha gente que quiere resucitar a Anguita pero como el cadáver del Cid a caballo, es que no tienen edad. Yo en estas cosas estoy cansado y pues muchas gracias por los servicios prestados, pero yo creo qué, no sé, habiendo gente de veintitantos, treinta y tantos y cuarenta y tantos años, yo creo que hay gente mayor que tienen que tomar ejemplo de Joseph Raztinger y coger el helicóptero e irse a Castellgandolfo, a la mierda o donde quieran”.

Lávese la boca con estropajo antes de citar a Don Julio Anguita, porque a diferencia de usted ratón de sacristía, él era un señor. Bueno sería aplicarle aquella advertencia de Pitágoras qué en su versión filosófica pedía; “cállate o dí algo mejor que el silencio”.

Y mire, yo estoy a las puertas de cumplir 80 años, y puedo garantizarle por los siglos de los siglos que nunca cogeré un helicóptero para irme a la mierda, porque tenga bien por seguro que no me apetece para nada estar a su lado.

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