El uso del contenedor amarillo creció un 9% a pesar de la pandemia

El uso del contenedor amarillo creció un 9% a pesar de la pandemia

A pesar de la excepcionalidad vivida durante gran parte del 2020 y que continúa en la actualidad como consecuencia de la Covid-19, el reciclaje de envases volvió a consolidarse un año más como una práctica medioambiental muy extendida en la sociedad balear. Así se desprende de los datos de participación ciudadana proporcionados por las 67 entidades locales que prestan el servicio de recogida de estos residuos en Illes Balears a Ecoembes, la organización ambiental sin ánimo de lucro encargada de la gestión de los envases domésticos ligeros[1]. Estas cifras confirman el crecimiento, un año más, en la cantidad de estos residuos que los ciudadanos depositaron en el contenedor amarillo (destinado a envases de plástico, latas y briks) aunque, debido a la menor actividad comercial, hostelera y turística, se registra un descenso en el contenedor azul (destinado a papel y cartón).

Así, cada ciudadano balear depositó 22 kg[2] de residuos – un 9% más respecto al año anterior – en los 6.723 contenedores amarillos destinados a los envases domésticos de plástico, metal y brik – y a través de los sistemas de recogida selectiva de puerta a puerta que los baleares tienen a su disposición. Una cantidad que, durante los últimos cinco años, ha incrementado un 55% y que reflejan el creciente compromiso ciudadano con el reciclaje de estos envases. Pero hay que seguir reforzando y sensibilizando para afinar la separación que los ciudadanos hacen en sus hogares, ya que de los kilos que cada ciudadano depositó en el contenedor amarillo, 4,8 kilos fueron de residuos que no son envases.

Por su parte, cada balear depositó 25 kg de papel y cartón en los 6.164 contenedores azules que hay situados en la vía pública para reciclar sus envases, lo que supone un 8% menos que el año anterior. Una caída puntual ya que, en los últimos cinco años, esta cantidad ha aumentado un 3%. Cabe destacar que, en los contenedores azules, además de envases domésticos, se depositan otros residuos, como el papel y el cartón comerciales y las revistas.

Además de a través de los contenedores azules y amarillos y de los sistemas puerta a puerta, los envases domésticos ligeros de plástico, metal, brik, papel y cartón se recogieron en otros puntos de reciclaje, como los más de 100 contenedores de recogida selectiva situados en lugares de gran concurrencia (oficinas, estadios, hostelería y festivales, entre otros). También se recogieron envases domésticos ligeros en las plantas de residuos urbanos a las que se trasladan los contenedores de resto (un lugar en el que no deberían depositarse estos residuos, pero al que, gracias a la colaboración ciudadana, llegan cada vez menos envases).

A pesar del incremento de la colaboración ciudadana en los contenedores amarillos y como consecuencia de la reducción -e incluso la cancelación- de la actividad comercial, empresarial y de eventos a causa de la Covid-19 en los lugares de gran concurrencia – que supuso una menor recogida de envases domésticos en estas ubicaciones-, en total, en 2020 se entregaron a instalaciones recicladoras homologadas un total de 37.456 toneladas de envases domésticos para su posterior reciclaje, un 12% menos que el año anterior.

El director general de Residuos y Educación Ambiental del Govern balear, Sebastià Sansó, ha destacado el nivel creciente de concienciación ciudadana en lo que respecta al reciclaje. “La implicación de la sociedad balear no se entiende sin el compromiso de las instituciones locales que, a través de la colaboración interinstitucional han posibilitado no solo la sensibilización, sino que han facilitado a la ciudadanía la recogida selectiva”.

“El contexto de pandemia ha tenido un considerable impacto en toda la actividad económica de les Illes pero, a pesar de esto, los ciudadanos han seguido manteniendo su compromiso con el reciclaje de envases y esto es lo que ha permitido que las cantidades depositadas en el contenedor amarillo sigan aumentando”, indicó Xavier Balagué, gerente de Ecoembes en la Illes Balears, quien añadió que “gracias al esfuerzo realizado por el Govern, los entes locales que engloban los municipios, Consells Insulars, Mancomunidades y Consorcios y Ecoembes a través de la realización de campañas de sensibilización o estudios de generación y composición de residuos, entre otras iniciativas, el sistema de reciclaje se ha optimizado de manera constante. Seguiremos colaborando para convertir a Illes Balears en una sociedad 100% recicladora”, ha afirmado.

Con este objetivo de seguir consolidando la recogida separada en la Comunidad Illes Balears, Ecoembes y Govern Balear han acordado seguir adelante con el Plan de Acción de Envases de Illes Balears, que incluye iniciativas destinadas a mejorar la contenerización e impulsar campañas de sensibilización, entre otras.

En esta línea, en 2020 también se llevaron a cabo otras iniciativas como la implementación de la recogida selectiva de residuos en el estadio Son Moix o la implantación del Sistema de Devolución y Recompensa (SDR) RECICLOS en Ciutadella. Este sistema, que supone una evolución del actual, incorpora tecnología a los contenedores amarillos e incentiva con recompensas sostenibles a los ciudadanos que depositan en ellos las latas y botellas de plástico de bebidas para su posterior reciclaje.

Gestión de los envases domésticos ligeros

La misión de Ecoembes, tal y como establece la Ley de Envases 11/97, es coordinar y financiar el ciclo del reciclaje de los envases domésticos de plástico, metal, brik, papel y cartón en España, con el objetivo de que estos residuos se recuperen y reciclen de manera eficiente y sostenible para garantizar su circularidad.  Los envases domésticos adheridos a Ecoembes suponen un 8% en peso del total de residuos municipales generados.

Tal como marca esta ley, Ecoembes cubre el coste eficiente de lo que supone para las 8.131 administraciones locales españolas prestar el servicio esencial de recogida selectiva y tratamiento de envases domésticos ligeros. Esta cantidad que reciben las administraciones locales procede tanto del pago del Punto Verde[3] por parte de las empresas que ponen envases domésticos en el mercado español como de los ingresos obtenidos por la venta de materiales a instalaciones recicladoras.

Tanto la actividad de estos ayuntamientos como la de Ecoembes está permanentemente auditada por las autoridades públicas, – y reforzada por controles internos de Ecoembes- que mantienen un control estricto sobre las cantidades recogidas de los contenedores y posteriormente recicladas, a través de auditorías, análisis de composición de los residuos y controles de calidad de los mismos, inspecciones en plantas y auditorías de homologación de recicladores. En el último año se han realizado en nuestro país más de 14.000 auditorías y controles de calidad a lo largo de toda esta cadena.

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