Francina Armengol se cree sus propias mentiras

Hace unos días, Francina Armengol le decía a Jorge Campos: «Quien relaciona delincuencia e inmigración miente y es xenófobo». En cambio, nosotros le decimos a Armengol: «Quien esconde la cabeza bajo una patera y se venda los ojos ante la barbarie que produce la inmigración ilegal, es un españolófobo».

Veamos: África tiene una población de aproximadamente 1.500 millones de habitantes, intrépidos, sanos y todos decididos a procrear. A buena parte de ellos les gustaría vivir en un país europeo, limpio, seguro, democrático, con calles asfaltadas, canalización, asistencia sanitaria gratuita y de primera calidad, jubilaciones, sin guerras fratricidas, sin dictadores, ni Ébola, con supermercados llenos y un techo sobre la cabeza.

¿A cuántos de ellos desea la señora Armengol acoger en España? ¿50, 75, 100 millones? Casi todos estos inmigrantes, además, entran en España de forma ilegal. Queda claro que, con su actitud, consciente o inconscientemente, la señora Armengol está justificando la ilegalidad. Quienes incitan este tipo de delito y promueven un efecto llamada más que evidente, deberían ser juzgados ante los Tribunales y ser condenados por atentar gravemente, primero contra el estado de derecho, y segundo contra el mismo pueblo español, dados los problemas de convivencia, criminalidad e inseguridad que produce esta avalancha de subsaharianos por nuestras calles. Es, por otra parte, sonrojante constatar como los medios de comunicación ocultan la etnia del delincuente, solo por temor a ser considerados “racistas”. Hasta este punto de hipocresía y degeneración intelectual se ha llegado.

En nuestra opinión, es urgente poner coto a la invasión y echar del poder a las personas irresponsables que la están alentando. Es necesario crear condiciones e incentivos para que los jóvenes españoles vuelvan a desear formar una familia y tener descendencia, subir el nivel de vida del ciudadano, aliviarle el peso fiscal, crear puestos de trabajo, abandonar el despilfarro público en frivolidades y en hipocresías políticas, crear un clima de paz nacional y entendimiento, armonizar lo social con lo económico, crear cooperación y sentido común…

¿Cómo podríamos convencer a la señora Armengol que no le conviene ser españolófoba, sino leal a su pueblo, a sus padres y abuelos, a todos los españoles que formaron la historia de este país, que dieron sus vidas para defenderlo? ¿Cómo podríamos despertar el interés de una persona sin conciencia como Armengol, para que amara a su pueblo?

La nación es el bastión que protegió España durante siglos de los invasores romanos, árabes, franceses, soviéticos. Es el deber de esta generación de seguir defendiéndolo de cualquier enemigo (interno o externo), independientemente de su disfraz o de los intereses de las élites supranacionales.

¿Quiere la Sra. Armengol, ver arrasado este territorio por un tsunami de pateras y subsaharianos decididos todos a procrear, para sustituir a los niños españoles, de forma que dentro de una generación o dos, como ya pasa en amplias zonas de Europa, tengamos aquí barrios controlados y dirigidos por la Ley islámica? No tenemos nada contra el color de la piel de una persona, ni contra los extranjeros que trabajan aquí, pero tenemos mucho contra la mentira y la irresponsabilidad. Y usted, en estos momentos, es una persona peligrosa para nuestro pueblo, para nuestra cultura y para nuestro modelo de sociedad. Es irrespetuosa con nuestra historia y ajena a sus necesidades.

Antoni Camps Coordinador VOX Menorca
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