LA HISTORIA DE UNA COMA

LA HISTORIA DE UNA COMA

Nuestro lenguaje tiene en su haber el ser muy exigente a la vez que poco transigente con la utilización de las palabras y signos ortográficos en cualquier redacción.

Y miren que casi siempre esos signos que complementan un texto muy determinado y
que su utilización hace que el mensaje determine siempre un posicionamiento sobre lo que se ha querido o pretendido escribir, y yo diría que incluso ha dado cuerpo de definición que aleja cualquier tipo de duda.

Se trataba pues de concretar una reunión de amplio espectro para sentar las bases para la redacción de un Estatuto de Autonomía para nuestro archipiélago y que lo configurará como un territorio en donde se plasmaran las condiciones para acceder a su autogobierno al amparo del título octavo de la Constitución española de 1978.

El reconocimiento de todos los derechos y obligaciones a los que tenían los ciudadanos de las Islas Baleares para que las Islas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera dispusieran de una norma institucional para el autogobierno político de sus territorios, nace de una Asamblea de Parlamentarios que crea un ente preautonómico que se denominó Consell General Interinsular y cuya principal característica en lo que se refería a la constitución de su Parlamento fue el carácter paritario de su composición, otorgando el 50% de esa composición a parlamentarios de la isla de Mallorca, el 25 % a la Menorca y el restante 25% a las dos islas de Ibiza y Formentera.

La redacción del Estatuto rompió con su paridad en cuanto a la composición del Parlamento Balear concediéndole a la isla mayor un mayor número de parlamentarios en virtud del reconocimiento de ser la de mayor habitantes. Este asunto fue sometido a un amplio debate entre los componentes de la Mesa de negociación llegando incluso en la fase de presentación de enmiendas a hacer una a la totalidad por parte del Grupo Popular en la que la “proporcionalidad corregida” en cuanto a la composición de representantes por cada territorio insular fuera sustituida por la hasta entonces “paridad”.

Otro de los puntos de fricción era el diseño de la bandera, que tuvo un recorrido menor
pero no inferior en cuanto a las diferentes razones que se expusieron para alcanzar un
acuerdo.

Pero lo que más me llamó la atención fue el debate sobre la lengua que aún siendo importante discurría sobre como debía ser denominada la misma que de forma cooficial con el castellano sería la utilizada también en la futura Comunidad Autónoma. La discusión duró toda una jornada y no contentó a todos los participantes que fue la definición de lengua catalana y su incorporación a la redacción del texto estatutario. Una coma, signo ortográfico por excelencia, era la guinda del pastel. Su inclusión definía las posturas muy encontradas entre las partes porque era evidente que una redacción con “coma” o sin ella definía posturas.

Veamos pues las dos redacciones: “…la lengua catalana, propia de las Islas Baleares” y “la lengua catalana propia de las Islas Baleares”. La segunda reconocía la lengua catalana como tal, mientras que la primera reconocía el catalán pero con las variantes vehiculares de uso en nuestra tierra.

La “coma” se convirtió en un protagonista nunca supuesto, pero sí fue real.

📸 Empezando por la izquietda: Iñigo Cavero, Ministro de Justicia en el gobierno de Adolfo Suárez y Diputado por Baleares. Víctor Gistau, Jefe de la Secretaría de la Presidencia del Consell General Interinsular. Francesc Tutzó, Presidente del Consell Insular de Menorca y Jeroni Albertí, Presidente del Consell General Interinsular.

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