La Yenca

Popular canción , que lanzo en 1964 johnny y Charlie.; y que fue reeditada en los años 80 por Enrique y Ana pasando por el Duo Dinámico. Canción juego con matices que van desde lo infantil hasta la tercera edad.

Podría ser un himno electoral o un tema premonitorio, porque refleja con exactitud pasmosa la situación y el ir y venir del político de España y sus autonomías.

Cuatro años de izquierda, el ciudadano se siente defraudado, la crisis lo atenaza, paro, impuestos, amiguismo, prevaricación, algún que otro saqueo y ante el panorama ejerce el votante su venganza. Vota a la derecha, la pasa mas o menos lo mismo, y vuelta al cabreo y a la venganza del voto, y de nuevo a la izquierda. Decía la canción «izquierda izquierda, derecha, alante y a atrás , un, dos, tres».

Si practicamos el baile veremos que no nos movemos del sitio por muchos meneos y pasitos que le demos al cuerpo. Así está España con la política desde hace cuarenta años. Ahora viene la tendencia añadida de dar la oportunidad a los recién llegados, bajo el argumento de que «al menos estos no han hecho nada malo, démosle una oportunidad» , surrealista razocinio, evidente y sabia conclusión, que van a hacer sino, al no gobernar obviamente poco expediente tienen, aunque sus devaneos los delatan y muestran su patita por debajo de la puerta.

Por la boca muere el Pez, aunque el ciudadano se olvide de ello y se fije poco en los matices léxicos de los lideres políticos.

El voto de castigo también ha de ser útil, y constructivo, no simplemente vengativo, o no nos moveremos de la baldosa. No se puede castigar votando a los que se castigaron hace ocho años, ni se puede castigar a ciegas sin valorar consecuencias. Tirando de hemeroteca el mayor castigo de urnas se lo llevó Aznar, pero también este país y su gente de bien. Este castigo fueron ocho años de gobierno zapateril, con la mayor crisis de la historia de la democracia. Todavía los españoles se están recuperando de ella.

¿Realmente a quien se castigó? El castigo no puede ser auto-castigo, no puede ser un escupir al cielo.

Con los últimos comicios de nuevo llegó la Yenca, y el castigo no valorado ni meditado, miles de votos inútiles, pactos irremediables, amenazas y condicionantes de los pequeños si los grandes no obedecen a sus deseos.

La fragmentación del voto ha fragmentado la convivencia, los diálogos y las sintonías de la coherencia. El votante ya bailo la Yenca en las elecciones nacionales pasadas, no la bailemos de nuevo en las próximas autonómicas, pensemos en el voto útil, valoremos si el castigo hará mas mella en el castigador que en el castigado, pensemos realmente si el escarmiento nos escarmentará a nosotros, si nos tocará el bolsillo, el trabajo, la educación, la sanidad, la convivencia, la limpieza. No hay vuelta atrás, nos quedan cuatro años de dar saltitos en la misma baldosa y recordar su coreografía y letra, «alante y atrás…. 1, 2,3 . «

Si!! atrás… 123, estos 3 pasos hacia atrás es el resultado del castigo incoherente, no meditado sin contemplar sus consecuencias, o dejamos de bailar la Yenca o acabaremos bailando el «baile de los pajaritos» y por mucho que batamos las alas no levantaremos el vuelo.

«La coz de la yegua no hace mal al potro «
Anonimo

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