PERDONEN QUE NO ME LEVANTE

Dicen que el gran Groucho Marx  propuso en cierta ocasión que esa frase fuera la que figurara a guisa de epitafio en la tumba que guardara sus restos.

Y no me dirán ustedes que la misma y el lugar en donde debiera ser escrita guarda una muy estrecha relación con el último fiasco conocido de la UIB; la carrera de Especialista Universitario en Políticas e Investigación en Justicia de Transición y Memoria Democrática, título propio de nuestra Universidad.

Verán, la historiografía de los hechos juzgará a quienes sin el menor rubor han decidido poner en marcha unos cursos que no resultan ser más que un cuento de ideología política para reverdecer actitudes ya en desuso desde hace un montón de años. Y a fuer de ser sincero les diré que celebro que Margalida Capellà, que es profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad balear y excelente escribidora en medios de comunicación, haya decidido suspender el segundo curso por no cumplirse el mínimo de alumnos exigido para desarrollarlo, y eso porque después de que en el primer curso se matricularon 34 alumnos, para el ahora suspendido solo lo hicieron SIETE. Está claro pues la falta de interés a pesar de que en ese primer curso se abrieron al público las conferencias y los trabajos finales del mismo. Queda patente que el rectorado de la UIB anda de mal en peor. Uno puede equivocarse en materia de apoyar y fomentar la enseñanza, pero lo que no puede ser es que ese o esos errores lleven el marchamo del ridículo.

Llorenç Huguet, ¡cuánto se te va a echar en falta!

¿Y ahora qué va a pasar con los alumnos que se matricularon en el primer curso?

Podríamos decir que en el pecado llevan también la penitencia, pero eso sería injusto, porque cuando un alumno elige estudiar algo en la Universidad, que por lo natural consta de varios cursos, no se les puede abandonar de la manera que se ha hecho en estudios en los que se ha iniciado con carácter universitario. Es muy posible que los 34 alumnos que se matricularon el pasado año debieron entender que eso no era lo que querían estudiar y así acabó el pretendido segundo curso en una cantidad cinco veces menor que el primero de los mismos.

Parecería prudente que los ególatras de la Memoria Histórica (ahora enmascarada con la denominación de Democrática) dejaran de marear la perdiz y se dedicaran a atender a los jóvenes con ansias de mejorar siguiendo los pasos del estudio académico y/o universitario. Estos personajes que pretenden mantenerse en los principios del marxismo del siglo XIX en pleno siglo XXI tengan a buen seguro que el propio Karl Heinrich Marx hubiera evolucionado sus teorías, nada desdeñables en el tiempo en que fueron redactadas, aunque estas sean muy difíciles de aceptar entonces y ahora.

Estoy de acuerdo con Margalida Capellà en que hay que pensar en lo que ha podido fallar, y después dar una explicación pública sobre esa razón. No se puede hacer tamaño ridículo, aunque los inspiradores de tan monumental fracaso ya son doctos en la materia.

¿Qué tal si en la carrera de Derecho se incluyeran unas asignaturas, con carácter opcional, sobre investigación de justicia en Transición y sus políticas de aplicación?, y el que quiera estudiarlas que así lo haga si cuando quiera dedicarse al periodismo de opinión y/o como tertuliano en cualquier café de la mañana o tila al llegar la noche para desadormecer a algún parroquiano.

Que el Gobierno de esta mejorable Comunidad Autónoma se gaste 50.000 euros  de su presupuesto, que se nutre también de mis y sus impuestos, para apoyar este fracaso superlativo me parece absolutamente denunciable para que los que han apostado por esta idea, devuelvan de sus propios bolsillos el importe total de lo aportado por el Gobierno, porque lo que podría ser considerado un error en la gestión, se ha convertido en una mentira que pone en difícil tesitura tanto al Gobierno como a la propia Universidad. Y lo peor de todo son las razones que habrán tenido los alumnos del primer curso para que no siguieran el segundo; ¿desencanto?, “esto no es lo que yo quería” o simplemente que se habrán dado cuenta de que las teorías sarracenas de los podemitas no tienen cabida en la enseñanza interdisciplinar del Sr. Jesús Jurado. Y si así quiere desarrollar este proyecto, conviertalo en un master y el que quiera beber de ese cáliz de la historia, que lo haga. Yo le aplaudiré porque soy de los que creen firmemente en aquello de que el saber no ocupa lugar, después ya sacaqueros nuestras propias conclusiones.

De verdad que en este caso es de aplicación aquella frase que popularizaron los partidarios del extraordinario torero mexicano Carlos Arruza respecto a su rival español en los alberos… “Manolete, Manolete, si no sabes torear pa que te metes”.

Pues eso, y dicho queda. 

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