POLITICA DISCAPACITADA

En pleno siglo 21 de forma preocupante la falta integración y derechos de los discapacitados es un hecho.

Se habla mucho de intenciones e ideas humanamente grandilocuentes de la integración de este colectivo en nuestra sociedad. De integración laboral. De eliminación de barreras arquitectónicas. Facilitación de accesos, hecho evidente que queda en palabras.

Las barreras existen y el discapacitado también existe para la clase política ,pero solo para ejercer una labor mediática y de panfleto. La eliminación de barreras no solo debe ser física sino también social. Y existen en ambos ámbitos. Sólo desaparecerán cuando las ideas sean iniciativas con resolución efectiva y palpable. Pero ningún partido político realmente ha demostrado actuación real, sensibilidad constatada y de solución a la realidad.

Ni izquierda, ni centro, ni derecha. Tuvo Mallorca un pentapartito que ni con 5 partidos tuvieron voluntad con hechos de integración real del discapacitado posteriormente una Mallorca totalmente azul y actualmente un “un pacte de progrés” que no progresa.

La capacidad y derecho de ejercer la actividad política, poco o nada se interpreta para estos partidos como un hecho tácito , propio y justo de integración. O quizá si? Según se mire cumplen plenamente con ello y predican con el ejemplo ya que ciertamente hay mas de un discapacitado que nos gobierna. Claro está, que si nos basamos en grados de discapacidad, quizá muchos de los discapacitados legalmente reconocidos y con carnet acreditativo no lleguen al grado necesario para dirigir una área de una comunidad.

Leyes que obligan a las empresas a un cierto número de contratación de personas con discapacidad mínima del 33%, alguna que otra ventajilla fiscal, algún descuentillo en diversos casos, abaratamiento de las cuotas de la seguridad social… pero.. se aplica esta ley y sus cuotas en los diferentes estamentos políticos y de gobierno? Evidentemente no.

Discapacidad y ejercer en la política están reñidos. Aplicaríamos aquí el sabio refranero español de ” haz lo que yo te diga y no hagas lo que yo hago”.

Señores políticos “hechos son amores y no buenas razones”.

Esperemos que esta nueva legislatura no quede en “agua de borrajas” o que los partidos sigan pensando “predica san Anton que me cago en tu sermón”.

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