¿Por qué la Ley Electoral es injusta y qué propone UPYD para mejorarla?

La ley electoral española surgió durante la transición para favorecer a grandes partidos en detrimento de los pequeños. Por eso, es habitual que los escaños obtenidos por las principales formaciones no se correspondan con el resultado de la votación.

¿En qué consiste?

El régimen general está regulado a través de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), aprobada en el año 1985 y modificada en 2011, que rige la delimitación de las circunscripciones y la asignación de escaños a cada una de ellas.

El Congreso se compone de 350 diputados que representan a 52 circunscripciones o provincias. Según estipula la LOREG, mientras las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla disponen de un diputado cada una, las otras provincias tienen dos diputados como mínimo y el resto se reparten según la población empadronada.

¿Por qué es injusta?

Porque hay circunscripciones sobrerrepresentadas, como Soria, al que le corresponden dos diputados por ser el mínimo. La consecuencia directa es que, por ejemplo, en Madrid un partido necesita alrededor de 100.000 votos para conseguir un diputado, y en la misma Soria sólo alrededor de 26.000. Dicho de otra forma: el voto de las personas no vale lo mismo en todas las circunscripciones.

Al mismo tiempo, esta ley electoral beneficia a aquellos partidos que tienen mucha presencia en pocas provincias, como es el caso de los partidos nacionalistas, mientras que perjudica a los partidos cuya presencia está dispersa en muchas provincias, como siempre le ha sucedido a Unión Progreso y Democracia o a Izquierda Unida cuando iba en solitario.

Por otro lado, el reparto de escaños por el método D’Hont premia a los partidos con más votos; penaliza a los partidos con representación pero con menos votos yexcluye a partidos con respaldo inferior al 3% en cada circunscripción. De ahí que en campaña electoral sea habitual escuchar a los grandes apelar al “voto útil”.

¿Cómo se podría mejorar?

Para lograr un sistema más representativo y justo, UPYD pide apostar por una circunscripción única y adoptar una fórmula de reparto de escaños más proporcional (Sainte-Lagüe) que prima la proporcionalidad frente a la concentración.

Además, el partido progresista considera que para sanear el sistema democrático, también sería necesario reducir o eliminar los obstáculos a la participación electoral, como la recogida de firmas o las barreras porcentuales para obtener representación; permitir listas desbloqueadas para que se pueda alterar el orden de los candidatos; implementar el e-voto con certificado digital; y repartir equitativamente las subvenciones electorales.

Paralelamente, UPYD también aboga por modificar el Senado para convertirlo en una cámara de representación territorial y cerrarlo mientras no cumpla esa función. El sistema de elección que propugnan funcionaría de la siguiente forma: cada Comunidad Autónoma tendría dos senadores elegidos directamente por los ciudadanos y la circunscripción sería la comunidad autónoma disponiendo los electores de un solo voto.

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