Promiscuidad, pornografía y prostitución… cartas desde sus entrañas

Tres de de los grandes males de esta sociedad son la promiscuidad, la pornografía y la prostitución. El mundo que nos rodea es un mundo en el que todo vale, en nombre de la libertad. Todo el mundo tiene derecho a pensar lo que quiera, a comportarse como quiera. Se han perdido los valores que dignificaban la condición humana y todo lo que antes era impensable ahora es accesible con el toque de una pantalla. La excusa para esta ausencia de valores es la ideología de «apertura» de eliminar toda censura y disolver todo autocontrol. Sin embargo, la descarada impudicia no es una señal de avance social sino de degeneración. La sociedad ha alcanzado un estado en que la forma de enfrentarse a sus necesidades físicas y naturales pasa por utilizar a otra persona, despojándola de su condición humana , reduciéndola meramente a una cosa.

Se usa el término libertad para romper todo límite y liberarnos de la moral, que nuestra generación considera obsoleta. Sin embargo, esta libertad para algunos es esclavitud para otros. En nombre de la libertad, un hombre puede estar en un cuarto o en la comodidad de su casa con una mujer que es más débil que él por diversas circunstancias (por su condición física, psicológica, económica, social …), y todo por una módica cantidad de dinero, quizás por un poco más de lo que valga un menú en la pizzeria de la esquina. Lo que realmente ha sucedido es que se perdió el camino hacia los valores humanos verdaderos como única respuesta racional al problema de la existencia humana. En lugar de esos valores, ahora tenemos ideologías impostoras, como el falso feminismo, que enmascaran la oscuridad del nihilismo moral de nuestra sociedad. Al mismo tiempo, en nuestra sociedad capitalista, lo superficial, lo manifiesto y lo falto de profundidad ha capturado el centro de atención de los medios de comunicación, tomando sólo en consideración las partes más externas, físicas y profanas de nuestra existencia. Nos encontramos, en definitiva ante una sociedad pornográfica.

En épocas anteriores a nuestra sociedad, el hombre más valorado era el que poseía principios, que denotaban madurez ,como la lealtad, la fidelidad , el sentido de compromiso familiar y la honestidad. En la actualidad los hombres dignos de admiración pueden incluir una amplia lista de características como peso, forma de sus abdominales, sex-appeal, cuenta bancaria, clase social… que pueden ser todo menos arquetipos de valores humanos universales.

Las necesidades físicas del cuerpo, el eros siempre han formado parte de la naturaleza humana. Sin embargo, en generaciones anteriores se utilizaban herramienta s como el compromiso, el matrimonio, el amor y la familia, como formas de expresar el impulso sexual de forma más coherente con objetivos de vida superiores al mero instinto animal. Se puede elegir un paradigma social basado en el mero instinto de supervivencia, y en el consumo de cosas y personas, o bien optar por otorgar a las motivaciones y comportamientos personales y sociales un sentido ético-moral, que constituye el sentido mismo de la existencia y de una buena vida.

El sexo, la desnudez, no es algo nuevo siempre han existido. ¿Cuál es la novedad de hoy en día?. Se ha separado de forma globalizada el sexo del amor y de la familia… Antes había unos pocos que entraban en un prostíbulo, o le ponían los cuernos a su mujer, pero se sabía por rumores, y era algo poco aceptado moralmente. Ahora es algo aceptado por todos. Incluso las mujeres mismas aceptan que la relación con el hombre es algo casual y el objetivo no es amor, el compromiso, y la lealtad, sino el placer personal, como máxima expresión de nuestra cultura de consumo. La conexión entre esta cultura y la libertad, es notable, como ya mencione. Desde ese punto de vista, el consumismo estimula la avidez de consumo, como expresión y realización del yo. Sin embargo, no nos hemos olvidado de las víctimas. Hablemos aquí de las víctimas, y no miremos hacia otro lado: las mujeres – algunas cuya autoestima se verá destruida porque si no eres bella, joven y sexy entonces tampoco tampoco vales demasiado, ya que el valor como objeto de consumo, entre una ilimitada posibilidad de elección del mercado, dependerá especialmente del aspecto físico.

Otras con menos recursos, puede que se vean captadas por la prostitución para escapar de la pobreza. Los clientes, esgrimiendo el argumento de que no están siendo forzadas, deteriorarán lentamente sus cuerpos y mentes ante una gran variedad de demandas de servicios sexuales, haciéndolas más vulnerables a enfermedades de transmisión sexual (quizás después de todo el sexo seguro no sea tan seguro, y se rompa algún condón o algún cliente tenga a osadía de quitárselo), embarazos no deseados, abortos y traumas psicológicos. Eso, hablemos claro, no es libertad es esclavitud.

-La mujer como diversión: aquí está la mujer, que lo dio todo. Quizás lo conoció por internet o el trabajo. Luego vinieron maravillosas cenas con cama incluida. Iba pasando el tiempo y él no se comprometía. Su interés en ella disminuyó. Simplemente él no sabía cómo salirse del enredo, hasta que llegó el momento que otra ocupó su lugar y ya no le servías. Quizás la otra tuviera el pecho más grande o la piel mejor…váyase uno a saber, y ahora era la novedad….
-Las  «amigas con derecho a roce» (por no llamarlo de otra forma): aquí están las mujeres, que creyéndose el cuento del falso feminismo de que el uso de sus cuerpos las empodera, pasan a formar parte del Harén personal de hombres que se consideran muy machos…. O que tienen alergia al compromiso, y que son adictos a las citas con cama sin tener otro objetivo.

Para terminar, quiero recalcar el grave problemas que sufre nuestra sociedad con la forma de encarar las relaciones humanas y el falso debate feminista que en realidad me parece un ataque directo a la mujer. La sociedad actual no sólo no respeta a la mujer sino que la denigra….

Se ve normal que el hombre vea porno ,que pueda salir con distintas «amigas» con las que se tiene el llamado derecho a «roce» que coquee por las redes sociales en sus distintas formas y que se le caiga la baba por quien parece ser carne fresca, aún teniendo pareja. Se ve normal que la mujer en pleno s.XXI pueda ser una mercancía. Es todo normal… casi no se espera ya fidelidad, eso es un término arcaico y represivo para nuestra sociedad. Ahora lo que impera es el todo vale, y yo me pregunto, si tuvieras o tienes una hija o una hermana, ¿querrías esto para ella?. ¿Te parecería aceptable?

Hasta que el mundo no abrace una forma más sana de relacionarse basada en los valores universales y aprendamos a diferenciar lo bueno de lo malo, no podremos lograr un mundo más justo en el que todos no solamente vivan sino que vivan bien.

* Esta carta ha sido escrita y dirigida al redactor de la sección Hostias como Panes, Toni Bauzá, por una mujer cuyo seudónimo es ‘La nobleza presente en una mujer’… seguirá.

Foto de : nastya_gepp / 896 images

Previous post ¿Qué se sabe de la nueva Ley de Vivienda?
Next post Lago Resort Menorca organiza la segunda edición de Lago October Festival

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
¿Cómo te ayudo? Cuéntanos tu historia
A %d blogueros les gusta esto: