Puigdemont vuelve a casa, un hogar llamado España

Puigdemont vuelve a casa, un hogar llamado España

Carles Puigdemont, mucho mas cerca de volver a su hogar, España, no a la República Catalana que nunca existió, salvo en la imaginación de unos pocos que perpetraron un golpe de Estado, ellos lo llaman democracia, y que fueron unas elecciones legales, salvo que toda la comunidad internacional no los apoyaron para nada, y queda demostrado con lo que ha pasado en Europa.

Después de más de un año de procedimiento, el Parlamento Europeo ha levantado la inmunidad de Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí, permitiendo de esta manera al Tribunal Supremo que vuelva a activar las euroórdenes paralizadas por su estatus de eurodiputados.

La decisión anunciada se ha tomado por 400 votos a favor, 248 contra y 45 abstenciones en el caso de Carles Puigdemont. Para Toni Comín y Clara Ponsatí, el resultado ha variado ligeramente. Han sido 404 votos a favor, 247 en contra y 42 abstencoines. Por ejemplo, Izaskun Bilbao, del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que se sienta en la bancada liberal, ha votado en contra del informe de Dzhambazki, como también lo han hecho los aliados de Puigdemont en Bélgica, los nacionalistas flamencos de la N-VA, que han roto filas con la mayoría de su grupo, el de los Conservadores y Reformistas, entre los que se encuentra Vox.

El suplicatorio se ha concedido gracias al apoyo de los grandes grupos. Tanto los populares como los liberales europeos habían anunciado su voto favorable al suplicatorio, mientras que también se esperaba que los socialistas se inclinaran mayoritariamente por el sí. En cambio, verdes e izquierda unitaria votaron en contra.

Arantxa González Laya, ministra de Exteriores española, ha señalado que la votación del Parlamento Europeo manda un «triple mensaje». «En primer lugar que un eurodiputado no puede utilizar su condición para protegerse de comparecer ante justicias nacionales por posibles violaciones de legislaciones nacionales; un segundo mensaje de solidez de Estado de derecho de España, de respeto al trabajo de la justicia española, y un tercer mensaje: que los problemas de Cataluña se resuelven en España, no en Europa», ha explicado González Laya en un mensaje posterior a la votación. La ministra ha explicado que, en esta línea, que el Gobierno ha «tendido la mano a todas las fuerzas políticas catalanas» para encontrar una solución «a través del diálogo». «Con esta decisión, el Parlamento Europeo dice no a las patrañas y mentiras del independentismo catalán y es la prueba de que Europa equivale a Estado de derecho», han celebrado desde la delegación de Ciudadanos en el Parlamento Europeo. «El Parlamento Europeo ha rechazado por una mayoría absoluta reforzada que Puigdemont sea un perseguido político. Los tópicos iliberales del debate político español no convencen en la UE. El Parlamento Europeo confía en el Estado de derecho español. Hoy cada uno queda en su sitio», ha señalado por su parte Esteban González Pons, eurodiputado del Partido Popular.

Por otra parte, Ibán García, eurodiputado socialista, ha asegurado que «se constata que la causa no tiene relación con su condición de diputados europeos y no prejuzga la cuestión: eso le corresponde a la justicia. Así funciona el Estado de derecho». «En la votación más importante para España de esta legislatura, Pedro Sánchez ha sido abandonado no solamente por Podemos, sino por todos sus socios», ha señalado Luis Garicano, líder de Ciudadanos en la Eurocámara, que ha señalado que «el trabajo de intoxicación es enorme» por parte del independentismo.

El resultado no ha sido una sorpresa para Puigdemont, Comín y Ponsatí, y después de que el informe que recomendaba levantar su inmunidad fuera aprobado por la comisión de Asuntos Jurídicos con 15 votos a favor, ocho en contra y dos abstenciones, los políticos independentistas catalanes sabían que la aritmética ya había sentenciado el voto en el Pleno. «Jamás hemos dado ninguna batalla por perdida. Tampoco la del plenario, aunque obviamente sabemos sumar y restar», señalaba Puigdemont.

El informe que instaba a levantar su inmunidad fuera aprobado Puigdemont, Comín y Ponsatí son herederos de una larga tradición de políticos independentistas catalanes que saben jugar muy bien sus cartas en el Parlamento Europeo. Se mueven como pez en el agua porque durante muchos años la famosa «internacionalización del ‘procés» tuvo en la Eurocámara su epicentro. Y durante las últimas semanas, tanto ellos como los más activos en el bloque constitucionalista han estado moviéndose, tocando puertas y haciendo llamadas. Los eurodiputados afectados sabían que no podían darle la vuelta al resultado, pero querían que los números fueran lo más ajustados posible, y cuanto más cercano fuera a los 353 votos a favor necesarios para la mayoría absoluta, mejor.

En este sentido, el TJUE parece ser el siguiente gran escenario del culebrón de la huida de los líderes independentistas tras el referéndum ilegal de independencia de 2017. El último rechazo de la justicia belga a la euroorden contra el ‘exconseller’ Lluís Puig, que al no ser eurodiputado no gozaba de inmunidad, deja claro al juez Llarena que esa vía parece cerrada, por lo que mira hacia la alta corte de Luxemburgo con el objetivo de que el máximo intérprete del derecho de la Unión dicte si Bélgica está aplicando de forma correcta la euroorden.

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