Ser asertivo es una forma de ser…

Es una forma de decir lo que piensas de manera respetuosa a tu interlocutor… es el don de conocer tus derechos y ser capaz de defenderlos respetando a los demás.

Las personas poco asertivas las reconoces por la velocidad con la que se estresan, enfadan e impacientan al tener que comunicarse con los demás en condiciones de controversia.

Con estos individuos, las personas de su entorno, tratan de evitar la comunicación o simplemente cortan la posibilidad por ser insostenible la actitud aversiva por susceptibilidad… y eso acumula dolor psicológico y frustración.

La falta de asertividad se suple, en este perfil, con otras estrategias de interacción siendo muy intolerantes, taxativos, manipuladores y con facilidad, si lo tienen, abuso de poder.

Una de los orígenes de falta de asertividad, por ejemplo es:
Los padres y profesores te castigaban sin escucharte y valorar tus opiniones… Niño eso no se hace, niño eso no se toca, niño eso no se dice…

Educar es mucho más de lo que unos padres que tratan de sobrevivir a si mismos y unos profesores que no sirven de modelo como persona aportan…

Recuerdo a algunos de mis profesores con sobrepeso y baja autoestima, otros estresados, más de uno con los dedos amarillos de tanto fumar, discutiendo entre ellos, lanzando tiza y borradores a la cabeza de los niños…

No olvido la mirada de mi madre, agotada de tanto trabajar, luchando por sacarnos a todos adelante mientras mi padre la martirizaba con infinitas discusiones…

Yo no quería acabar como ellos… por eso de niño me llamaban el «fugitivo».

De ahí que no me fije en el estatus social, económico o intelectual de una persona, sino en cómo gestiona su propio ser, en qué modelo de persona se ha transformado.

Una persona asertiva consigue convivir con su entorno en harmonía y benevolencia, esto, se observa cuando las personas a su alrededor tienen un grado de paz, felicidad y confianza palpable.

En contrapartida, quien convive cerca de alguien no asertivo, vive bajo el temor a la reacción del otro y la merma de su propia autoestima. Esto entraña un daño emocional que, desgraciadamente, acaba produciendo lesiones psicológicas y físicas a la larga.

Si es este tu caso… cambia… a tiempo.

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