TREINTA PIEZAS DE PLATA; EL PRECIO DE UNA TRAICIÓN

A juzgar por aquellos escribidores que plasmaron el relato en las páginas de la Historia, un tal Judas Iscariote entregó al nazareno Jesús por algo menos de 250 euros, al cambio, toda una pequeña fortuna en aquellos tiempos de entonces.

Hoy en día, podríamos entender mejor la equivalencia de aquel dinero con respecto a la actitud del personaje poco después de haber compartido manjares y vino en una cena con otros invitados que asistieron encadilados por las atractivas palabras del anfitrión. Según los apóstoles Mateo en su evangelio y Lucas en los Hechos de los Apóstoles el pacto de la traición se formalizó en la misma cara de los miembros del Sanedrin.

Por otra parte, es bien cierto que los aconteceres que conforman la Historia fraguan con tenacidad el comportamiento cíclico de los tiempos. Así pues no es de extrañar que el ser humano se empeñe en resucitar viejos pasajes para hacerlos suyos en el espacio de sus propios deseos.

Una vez así, fue como un personaje de la actualidad, varón para ser más exactos, y usando por vestimenta trazos de la antigua y ramplona usanza y con melena desguarnecida, poco cuidada y con cierto desorden en el trato con un peine, aparece en el escenario yéndose a dormir a cobijo de una tienda de campaña levantada en la madrileña Puerta del Sol mientras levantaba su brazo izquierdo bien resuelto aquel 15 de Marzo de 2011 al grito de “Democracia real ¡YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Y a España le dio un beso en su atribulada mejilla. Y ello me ha conducido a pensar en aquella frase de un político de los años 30 y recordado después por Don Miguel de Unamuno, cuando ambos dijeron: “Amo a España porque no me gusta”.

Y aquel personaje de hoy entresacado de un libreto de opereta barata se lanzó a organizarse la vida en el mundo de la política y la tahona del dinero; mundo y comportamiento que había nacido para cambiar los acontecimientos en el devenir de sus tiempos. Se arremangó su camisa y fue a buscar su espacio en la celebridad de sus expresiones. Así llegó a decir sobre una periodista de televisión que “la azotaría hasta que sangrase”, al igual que dictaron los sacerdotes del Sanedrín hebreo con el nazareno. Pero su plantel ideológico alcanzó su “non plus ultra” con frases como las que sigue: “No me gustan los niños, ni la familia, ni pasear por el parque” o aquello de “Y con la política de mayorías me pasa lo mismo que con el sexo de mayorías… no me la pone dura, soy un marxista algo perverso convertido en un psicópata”. Y éste Judas de ruin leyenda se abrazó a la teta que le dio a mamar otro tal Maduro después de haber sentado sus bases con Chavez. Naturalmente lo de su “Non Plus Ultra” tiene sentido y podría explicar el porqué otro desecho de la política venezolana se paseó de la mano del Ministro español de Transportes por la Terminal del Aeropuerto Adolfo Suárez en la ciudad del limbo madrileño, mientras una caravana de vehículos transportaban 40 maletas cargadas con mucho peso. Y menos mal que la indeseable tenía prohibida la entrada en todos los países que conforman la Unión Europea.

Ahora entendemos el porqué al macho alfa de la pareja galapagueña contrató a una niñera para que atendieran a sus hijos que, según otra ministra de pocas luces, no serían de sus padres. Poco después a la niñera la hicieron no sabemos muy bien el qué en el Ministerio de la mujer del sadomasoquista personaje pero con un buen sueldo cargado al erario público.

Por treinta miserables piezas de plata el del moño está traicionando a los votantes que en su día le dieron apoyo con su voto y los ha dejado tirados. Los estómagos agradecidos de la clase periodística siguen inventando ideas para justificar su salida del gobierno nacional, al que había llegado para salvar a los españoles de los ricos y de los bancos. Y este personaje ¿qué es, si no un millonario venido a más?

Pues mire usted señor galapagueño, nos sé bien si su amiguete de correrías gubernamentales, ese que le encumbró a la tercera vicepresidencia del gobierno de España, duerme ya tranquilo, pero si le puedo asegurar que desde que usted ya no está en el mando estatal muchísimos ciudadanos de esta piel de toro e islas adyacentes sí que lo hacemos.

Y por cierto ¿que hacía el Rey de España y su Presidente del Gobierno en una cumbre iberoamericana celebrada en el Principado de Andorra y a la que asistieron solo los mandatarios de España, Portugal, República Dominicana, Guatemala y dando entrada mediante videoconferencia al carnicerito de Venezuela que por cierto el Sr. Sánchez no le tiene reconocido como Presidente de los bolivarianos? ¿Quien aconsejó para que se realizara esa cumbre con la presencia de cuatro y medio de todos los países iberoamericanos en un micro Estado que apenas cuenta con 77.000 habitantes y que su Coprincipado parlamentario está presidido por el Presidente de Francia y el Obispo católico de la Seu de Urgell?

A lo mejor es que España sí va camino de la tercera república, aunque con estos personajes de sainete será lo más parecido a una república bananera, claro está.

En fin, que la historia siempre se repite, aunque en el caso que nos ocupa, son muchas las miles de piezas de plata que ha cobrado éste inmisericorde personaje, antes coleta ahora moño, por dar un simple y traicionero beso en la mejilla de los ciudadanos de España.

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