Un año de Covid en España

Un año de Covid en España

Más de 125.000 profesionales sanitarios se han contagiado de Covid-19 en España desde el inicio de la pandemia. Entre ellos, Tomás Toranzo, presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), que estaba hospitalizado cuando se anunció la declaración del Estado de Alarma.

“Hace un año ya estaba fatal, con neumonía. Antes de declararse el Estado de Alarma yo estaba ingresado”, rememora Toranzo cuando se cumple el primer aniversario del decreto que encerró a los españoles en sus casas. “En Castilla y León, los días previos, estábamos en plenas elecciones sindicales. Los últimos días de campaña ya teníamos miedo a los contagios, aunque el Ministerio no era sensible a ello todavía”, relata el presidente de CESM, que lamenta que el Ministerio de Sanidad no escuchara sus advertencias.

Durante su ingreso, por el que estuvo aislado de su familia, Toranzo se dio cuenta de “las necesidades de los pacientes, que se pueden ignorar desde la profesión pero son fundamentales”. “Hace falta replantearse la relación y el sistema organizativo para dar respuesta no solo a cuestiones técnicas sino a las necesidades humanas de contacto”, considera el médico.

Como “afectado directo” del nuevo coronavirus, Toranzo ha sido testigo de que la profesión “tiene una enorme importancia social, por lo que la que las competencias tienen que estar perfectamente reguladas para atender las necesidades de los pacientes”.

“Como lo he sido -añade Toranzo-, me he dado cuenta la importancia de todas las profesiones sanitarias y lo que tengo que esperar de cada una de ellas”, subraya el presidente de CESM, quien considera que la pandemia de Covid-19 ha sido un “revulsivo” para los médicos, que están “muy valorados por los ciudadanos y tienen un peso enorme en el Sistema Nacional de Salud (SNS): “De su competencia y decisiones depende la calidad asistencial a los pacientes”.

Toranzo recuerda que los profesionales, a través de sus organizaciones, habían advertido a las administraciones de la amenaza del nuevo coronavirus, “pero una vez más se demostró que lo que dicen los profesionales cae en saco roto”, lamenta el médico de Urgencias.

“Hasta que no se impuso la evidencia, las administraciones miraban para otro lado”, considera Toranzo, que piensa que el Gobierno debería haber sido “más diligente”, pues llegó “tarde” a la declaración del Estado de Alarma el pasado 14 de marzo de 2020.

En su opinión, “no hubo ningún acierto en la primera etapa de la pandemia porque Sanidad fue siempre a remolque y no se anticipó a los acontecimientos”. Además, señala, hubo “falta de información y transparencia de los datos que disponía el Gobierno”.

No obstante, el error más grave en su opinión fue la “falta de equipos de protección para los sanitarios”, que se vieron indefensos pese a las “declaraciones de Salvador Illa afirmando que había recursos suficientes”. “Se demostró que era totalmente falso, simple propaganda”, considera el facultativo.

Por ello, afirma, se llegaron a comprar “productos falsificados que no cumplían con las exigencias de calidad de Europa”. “Eso motivó el excesivo número de contagios entre profesionales. Hubo falta de provisiones, se cometieron todos los errores posibles”, lamenta el representante de los médicos un año después.

La crisis sanitaria, asegura, “ha puesto de manifiesto que la sanidad española era un gigante con pies de barro, con muy buena imagen pero con un déficit grave de financiación. Las plantillas, y en especial los médicos, estaban trabajando al límite y en malas condiciones. Esto fue la prueba de algodón, lo puso en evidencia y todo fue empeorando”, subraya Toranzo.

Además, denuncia, se normalizó un “traspaso de competencias entre unas profesiones a otras para enmascarar la carencia de profesionales aprovechando la excepcionalidad de la pandemia”. Su temor es que estas soluciones, “que se pueden aceptar en tiempos excepcionales”, se consoliden “como el mecanismo más barato para dar solución a los problemas del sistema”.

Las administraciones sanitarias, añade, “se han escudado en el reconocimiento social, que sí ha valorado el trabajo de los profesionales. Pero ellas no lo han reconocido”. Las carencias de la profesión, asegura Toranzo,”se han agravado, lo que ha supuesto la desmotivación de los médicos. La profesión, que ya estaba saturada, no ve respuestas de las administraciones y el hastío y el cabreo crecen”.

Los profesionales, asegura su representante, “están emocionalmente agotados, con una sobrecarga de trabajo excesiva, en malas condiciones y con el único reconocimiento que una palmadita en la espalda”.

En opinión del médico, las medidas de prevención han servido de “barrera” para frenar la pandemia, pero “el comportamiento social no puede contener la evolución de la enfermedad y las olas”.

Por eso, Toranzo considera que “la vacunación es la gran esperanza”. No obstante, advierte que hay “carencias de suministros y falta de previsión” para su administración. “Aunque no está clara la inmunidad de rebaño, todos confiamos en que, cuanta más gente esté protegida menos impacto va a haber sobre el sistema sanitario, que es donde está el cuello de botella”, resalta el médico.

“La vacunación va a permitir al SNS empezar a respirar y abordar otras patologías no Covid que se han visto postergadas, con auténticos dramas”, sentencia.

Foto: Tomás Toranzo, presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM)

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