Yemen alcanza un “hito vergonzoso»: 10.000 niños muertos o mutilados desde que se iniciaron los enfrentamientos

Resumen de las declaraciones del portavoz de UNICEF, James Elder, en la rueda de prensa de hoy en el Palacio de las Naciones en Ginebra, después de su reciente visita a Yemen.

“El conflicto de Yemen acaba de alcanzar otro hito vergonzoso: 10.000 niños y niñas han sido asesinados o mutilados desde que se iniciaron los combates en marzo de 2015. Eso es el equivalente a cuatro niños al día.

Estos son, por supuesto, los casos que la ONU ha podido verificar. Hay muchas más muertes y lesiones infantiles que no constan en los registros, aunque sí para las familias de esos niños y niñas.

Regresé ayer de una misión que me ha llevado tanto al norte como al sur de Yemen. He conocido a decenas de niños y niñas, muchos de ellos inspiradores; todos sufriendo. También he conocido a pediatras, maestros, enfermeras. Todos ellos ha compartido conmigo historias personales que reflejan las de su país: están al borde del colapso total.

La crisis humanitaria de Yemen, la peor del mundo, representa una trágica convergencia de cuatro amenazas: (1) un conflicto violento y prolongado (2) devastación económica (3) servicios destrozados para todos los sistemas de apoyo, es decir: salud, nutrición, agua y saneamiento, protección y educación; y (4) una respuesta de la ONU con una grave falta de fondos.

Cifras para tener en cuenta:

  • 4 de cada 5 niños necesitan ayuda humanitaria, es decir, más de 11 millones de niños y niñas.
  • 400.000 niños y niñas sufren desnutrición aguda grave.
  • Más de dos millones de niños y niñas no están escolarizados. Otros cuatro millones corren el riesgo de abandonar la escuela.
  • Dos tercios de los profesores, más de 170.000, no han recibido un salario regular durante más de cuatro años.
  • 1,7 millones de niños y niñas son desplazados internos debido a la violencia. A medida que los combates se intensifican, sobre todo en torno a Marib, más familias huyen de sus hogares.
  • La asombrosa cantidad de 15 millones de personas (más de la mitad de las cuales son niños, 8,5 millones) no tienen acceso a agua potable, saneamiento o higiene.

    Con los niveles de financiación actuales, y sin que se ponga fin al conflicto, UNICEF no puede llegar a todos estos niños y niñas. No hay otra manera de decir esto: sin más apoyo internacional, morirán más niños y niñas, precisamente aquellos que no tienen la responsabilidad de esta crisis.

    Y, sin embargo, UNICEF está consiguiendo logros:
  • Apoyan el tratamiento de la desnutrición aguda grave en 4.000 ambulatorios y 130 centros de alimentación terapéutica.
  • Proporcionan transferencias en efectivo de emergencia a 1,5 millones de hogares cada trimestre, lo que beneficia a alrededor de 9 millones de personas.
  • Están proporcionando agua potable a más de 5 millones de personas.
  • Actúan respondiendo a la pandemia de la COVID-19, con la entrega de vacunas contra la COVID-19 a través del Mecanismo COVAX.
  • Brindan apoyo psicosocial, educación sobre el riesgo de las minas antipersona y ayuda directa a los niños más vulnerables, incluidos los que han sobrevivido a las heridas de guerra.
  • Gracias a la formación y el despliegue de miles de trabajadores sanitarios comunitarios por parte de UNICEF, más de dos millones de personas de las zonas rurales remotas tienen acceso a los servicios de salud.
  • Han ayudado a 620.000 niños y niñas a acceder a educación formal e informal, llevando a cabo campañas de vacunación, como una contra la poliomielitis que llegó a más de cinco millones de niños y niñas.

A pesar de estos y otros esfuerzos, no se puede subestimar la gravedad de la situación humanitaria en Yemen. La economía se encuentra en una situación crítica. El PIB ha caído un 40% desde 2015, cuando la violencia se intensificó. Un gran número de personas ha perdido su trabajo y los ingresos familiares se han desplomado. Aproximadamente una cuarta parte de las personas, incluidos muchos médicos, maestros, ingenieros y trabajadores de saneamiento, dependen de los salarios de los funcionarios públicos que se pagan de manera irregular, si es que se llegan siquiera a abonar.

Y aunque el desplazamiento y la destrucción de escuelas provocan que a veces haya hasta 200 niños y niñas por aula, los maestros siguen yendo. Sí, los maestros no remunerados acuden y dan clase.

Conocerlos no me ha dejado ninguna duda sobre el compromiso desinteresado y diario de los yemeníes, como una pediatra que atiende a bebés con desnutrición grave. El día que la conocí, estaba tratando a un niña cuya vida había estado pendiendo de un hilo apenas una semana antes. Con los suministros de UNICEF, esta pediatra pudo salvarle la vida. Había estudiado durante una década, incluyendo un Máster, y había ejercido la medicina durante ocho años. No le habían pagado ni una sola vez en 2021. Sin embargo, continúa sirviendo a su comunidad.

Pero esas personas no tienen opciones, lo que significa que se ven obligadas a vender de todo, desde joyas hasta ollas de cocina, solo para alimentar a sus propios hijos e hijas.

En resumen: los niños y niñas en Yemen no se mueren de hambre debido a la falta de alimentos, se mueren de hambre porque sus familias no pueden pagar la comida. Se mueren de hambre porque los adultos siguen librando una guerra en la que los niños y niñas son quienes más pierden.

UNICEF necesita urgentemente más de 235 millones de dólares (más de 201 millones de euros) para continuar con su trabajo de salvar vidas en Yemen hasta mediados de 2022. De lo contrario, nos veremos obligados a reducir o detener nuestra ayuda vital a los niños y niñas vulnerables.

La financiación es fundamental. Podemos trazar una línea clara entre el apoyo de los donantes y las vidas que salvamos. Pero incluso con más ayuda, la guerra debe llegar a su fin. Instamos a las partes en conflicto que llevan combatiendo todo este tiempo, y a quienes tienen influencia sobre ellas, a que dejen de luchar. UNICEF ha declarado hoy que Yemen ha superado los 10.000 niños y niñas muertos o mutilados en el conflicto. ¿Debemos realmente seguir sumando niños y niñas a esta lista miserable mes tras mes, año tras año?

Yemen es el lugar más difícil del mundo para ser niño. E, incrédulamente, está empeorando.

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