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Viaje a lo desconocido

Kalilu Jammeh es de nacionalidad gambiana. Fue durante su viaje a Europa cuando decidió ayudar a los niños huérfanos que quedaron en su país debido a la emigración ya que muchos familiares morían en el desierto o en el mar.

Kalilu funda la asociación en el año 2006 en Blanes, transformada en Fundació Kalilu Jammeh en el 2014. Desde su primer viaje de retorno a Gambia en el 2007 ayuda a los niños huérfanos y/o con pocos recursos de los municipios de Jirong, Alkalikunda, Yallal Tankonjala, Illiasa, Farafenni y Serekunda pagando la cuota escolar, uniformes, material y comedor escolar.

En el 2008 se estima oportuno ayudar también al desarrollo agrícola de la zona para disminuir la dependencia de la caridad y para estimular la economía e impulsar el desarrollo social de la población.

Es a partir de entonces que la Fundación se centra en dos líneas de actuación:

PROYECTOS DE EDUCACIÓN: Escolarización y alimentación de los niños huérfanos y/o sin recursos.

PROYECTOS AGRICOLAS: Promoción y desarrollo de la agricultura, la pesca y la apicultura. Ayudamos con maquinaria, herramientas, pozos, sistemas de riego, semillas, colmenas de miel, frutales, etc.

PROYECTOS SANITARIOS: En la actualidad, la Fundación, está llevando a acabo el inicio de proyecto sanitario. Este, consiste en la detección precoz de la Diabetes y de la Hipertensión Arterial, en un área de influencia en Illiasa de 18.000 habitantes. Se financiará con la contratación de un profesional de enfermería que visitará a la población adulta y siguiendo un protocolo específico identificará la población potencialmente beneficiaría del programa.

Me llamo Sara y en Enero tuve la oportunidad de viajar a Gambia mediante la Fundación Kalilu Jammeh.

No me quise hacer ninguna idea de como podría ser ese país ni su situación, tan solo sabía que iba con grandes personas y con eso me bastaba. Pero nunca me hubiera imaginado lo que he visto, olido, oido,… todos mis sentidos se han activado como nunca.

Lo que nunca nunca podré olvidar es el amor incondicional que hay allí. Esa tierra respira amor y tranquilidad, y la gente…. no tengo palabras, las personas de la fundación….

Se me pone la carne de gallina cada vez que recuerdo, habiendo pasado casi un mes desde que volví, que tan solo con el amor que ponen es posible realizar tanto con tan pocos recursos.

Son muy grandes y con poco se puede ayudar mucho, yo lo he comprobado y soy muy afortunada.

Como me dijo Kalilu cuando me fui, muy triste, “esto no es una despedida, es un principio….”

Gracias, con personas así, vale la pena luchar.

Sara Dalda Martínez

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