Vulgo… decía Spinoza: ‘Sé también que es tan imposible que el vulgo se libere de la superstición como del miedo’.

Entendemos como vulgo a la parte más numerosa de la ciudadanía, que no destaca sobre los demás por ningún rasgo positivo ni negativo y tiene un conocimiento de la realidad superficial.

El vulgo vota a lo que se le publicita y sigue las tradiciones en manada y si nieva colapsa la montaña… no piensa, se le induce. Por eso la partitocracia en la que vivimos se basa en tener enormes fondos invertidos en medios de comunicación a tales efectos.

El vulgo es ese conjunto de individuos que creen decidir, creen ser libres, creen que han elegido su forma de ser y pensar, ‘creen’ en políticas, religiones o filosofías… creen cualquier cosa antes que pensar por sí mismos.

En nuestro país, mayoritariamente en el grupo que podríamos clasificar como ‘vulgo’ hay 6.000.0000 de psicópatas o sociópatas, 5.000.000 de puteros, 3.000.000 de alcohólicos, 1.312.481 de delincuentes, 856.000 mujeres entre 18 y 50 años han sufrido maltrato, 647.000 drogoadictos, 400.000 ludópatas…

Todos estos datos, sumados, son bastante menos que la cantidad de ‘vulgo’ con conducta insensata durante esta pandemia , ese mismo que ha acabado con gran parte de los bares, restaurantes, turismo y que, hipócritamente, ahora en vez de comprar en el pequeño y mediano comercio, compra en grandes superficies y en amazon.

Hay una de las adicciones preferidas del vulgo que al analizar los datos es escalofriante la cantidad de patologías graves que provoca y la cantidad de personas que mata, incluido un importante número de inocentes que solo han tenido la mala suerte de tener un fumador a su lado, lo triste, es que la mayoría de los adictos son menores de 25 años.

En España el tabaco es la segunda sustancia psicoactiva más extendida entre la población causando más de 50.000 muertes al año, lo que represente el 13% de todas las muertes de nuestro país.

Aproximadamente un cuarto de los españoles afirma fumar a diario (haga usted mismo el cálculo de cuantas personas son).

De nada ha servido invertir grandes recursos y esfuerzo en educarles, en informarles, en tratarles… ¿esperaban que hicieran caso a las recomendaciones sanitarias en esta pandemia?

Desde las trincheras de la sociedad, ayudando a los más excluidos y necesitados, solo puedo decir que estoy profundamente decepcionado con el vulgo y los que los han mal dirigido, pues, al fin y al cabo, el vulgo, no es más que una víctima inducida a ser cómplice.

Toni Bauzá, uno más del vulgo que puestos a elegir, elegí hacer el bien común.

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